LA SALUT ES COSA DE TOTS
Marina Climent Durán
En 1994 y 1995 hicimos un programa de radio que se llamó La salut es cosa de tots, en una radio local que había entonces en Llíria. No se quien lo oiría pero para nosotras fue una aventura fascinante. Ya hace 30 años pero lo traigo al presente porque tiene relación con la situación actual que estamos viviendo.
El programa de radio lo hicimos tres personas: Marina Climent, médica de familia del centro de salud de Llíria, Magdala Manero, enfermera de pediatría del centro de salud, y Fina Monzón, enfermera de cuidados Intensivos del Hospital Peset. La sintonía entre las tres fue estupenda, nos entendimos muy bien. Estaba la personalidad arrolladora de Magdala, que comunica con gracia y tiene una creatividad muy interesante, la eficiencia organizativa de Marina buscando siempre el sentido de lo que hago, y las ideas brillantes de Fina. Nos reímos mucho, fue un regalo de la vida.
Emitíamos el programa en directo quincenalmente los sábados por la mañana, y el sábado siguiente lo repetían. La emisora la llevaba la Asociació Mitjans Comunicació y el local estaba en un edificio que se llamaba La Cultural, donde ahora hay un parking. Los técnicos eran muy jóvenes y muy entregados, eficientes. Tuvieron mucha paciencia con nosotras (en la foto estoy con Vicente en el estudio de grabación).
Nos grabaron los programas en cintas de cassette, lo que había entonces, y en el confinamiento por el covid arreglando armarios me las encontré. Estaba todo, los folletos que repartíamos, los programas que hicimos con sus fichas escritas, las personas que vinieron, la música que pusimos en cada programa, ¡¡todo!! Ni me acordaba de que lo tenía.
El lema del programa era: SI TE INTERESA TU SALUD Y CÓMO MEJORARLA, ÉSTE ES TU PROGRAMA, LA SALUT ES COSA DE TOTS. Le perdimos el miedo al micrófono y hacíamos programas dinámicos y participativos, quedaron dignos.
¿De dónde vino la idea de hacer un programa de radio? Os pongo en contexto. En 1989 nos incorporamos al centro de salud de Llíria muchos compañeros y compañeras, y durante unos años estuvimos transformando el antiguo ambulatorio en un centro de salud. En 1994 el centro ya estaba consolidado y funcionando, pero faltaba desarrollar la parte comunitaria de nuestra especialidad, que se llama medicina familiar y comunitaria. Esta parte comunitaria se ha ido perdiendo con los años, porque los centros de salud están cada vez más desbordados y dedican todo el tiempo a pasar consulta, solo algún centro hace actividades en/con la comunidad. Pero entonces había más tiempo, y quizá más ganas, y pensamos que un programa de radio era una buena idea. Éramos jóvenes y entusiastas, y nos atrevimos.
Yo había observado en la consulta que las personas que me contaban alguna actividad en la comunidad: en la escuela de adultos, con las amas de casa, en la gimnasia, en los jubilados, esas personas venían menos a la consulta y parecían sentirse mejor. No se puede generalizar ni lo pretendo, pero su estar en la vida y su espíritu más positivo me llamaban la atención. Fue el primer descubrimiento.
Magdala y yo decidimos averiguar qué actividades estaban funcionando en Llíria. Hicimos un recorrido por la comunidad y allá donde íbamos les preguntábamos, y hacíamos fotos de las personas desarrollando la actividad. Y aquí vino un segundo descubrimiento, y es que hay vida más allá del centro de salud. Ocurre que el personal sanitario estamos encerrados en nuestras consultas, y nos relacionamos individualmente con nuestros pacientes pero no con la comunidad. Tenemos una visión sesgada de la población, muy relacionada con la enfermedad, el dolor y la queja, que es lo que la gente nos cuenta en las consultas. Pero las personas tienen otra vida, menos mal.
Un sábado por la noche fuimos al baile del Llar del Jubilat. Allí me encontré con mujeres y hombres de mi cupo, pero parecían otros. Ellas se habían arreglado y puesto sus vestidos mudadores, habían ido a la peluquería, incluso se habían maquillado, estaban guapas. Ellos también iban mudados y guapos. Y todos se reían y bailaban, y no se acordaban de la rodilla ni de la espalda ni del mareo, eran otras personas, muy gozadoras.
Con las actividades comunitarias que habíamos recopilado hicimos un folleto, donde iba la dirección y la forma de apuntarse. Era como un mapa de activos de salud. El centro de salud actualizaba cada año el mapa, y en las consultas entregábamos el folleto a los pacientes, de la misma forma que les prescribíamos medicamentos. Prescribir activos de salud significa recomendar actividades comunitarias vinculadas a la salud y bienestar de la comunidad de forma individual dentro del proceso de atención en consulta, por parte de un profesional sanitario: medicina familiar y comunitaria, enfermería familiar y comunitaria y trabajo social.
Yo pensaba que si entregaba 20 folletos y solo una de las personas se apuntaba a algo, ya valía la pena. Porque está estudiado que los activos de salud tienen dos beneficios para la salud. En primer lugar el beneficio de la propia actividad: dibujar, bailar, hacer yoga o gimnasia, etc. Y en segundo lugar, pero no menos importante, la socialización que favorece. Porque para ir a la actividad tengo que salir de casa y arreglarme, y compartir un rato con los asistentes. Y luego de la actividad a lo mejor nos tomamos un cafelito, y un día quedamos para merendar, y se crea una red de apoyo social y un sentido de pertenencia que son muy saludables. Y con el paso del tiempo se puede consolidar un grupo amoroso y solidario. En definitiva, son actividades que promocionan la salud y mejoran la cohesión social de la comunidad.
(Hago un inciso: a lo largo de los años he visto cómo las actividades comunitarias que montamos los profesionales sanitarios desde los centros de salud, al principio funcionan pero no suelen durar mucho tiempo. Por desmotivación, por falta de apoyo de la administración, por cambio de personal, por sobrecarga asistencial, hay muchas razones. También ocurrió con nuestro programa de radio, que duró un par de años. Pero sí que ha habido algunas iniciativas en nuestro centro de salud que se han consolidado, resalto una que salió de nuestras consultas, sobre todo las de enfermería, y que ha perdurado hasta ahora. Y fue la recomendación de caminar: Caminar es salud. Llíria en esto es privilegiada, porque tiene el camino de San Vicente que es llano, seguro y apropiado para todas las edades. La recomendación caló en la población y el camino de San Vicente se convirtió en la ruta del colesterol.
Pero en general las actividades comunitarias que salen de la propia comunidad son las que se consolidan y perduran durante años. Los profesionales sanitarios no son los protagonistas, aunque pueden colaborar en algunas actividades, pero la inercia de la actividad no depende de ellos).
¿Y para qué hacer un programa de radio? Pues para dar publicidad y promocionar las actividades que funcionaban en la comunidad, para visibilizarlas, que vinieran sus protagonistas y las contaran. Le dimos la voz a la población. Y este fue el tercer descubrimiento: que la población es la mejor promotora de salud, son unos excelentes promotores. Porque cuentan lo que hacen con un entusiasmo increíble, y animan desde la radio a los oyentes, que salgan de su casa y se apunten, ¡¡que vas a estar mejor!! Una maravilla.
Vino a la emisora mucha gente: personas que participaban en la gimnasia y el aerobic en el pabellón y los monitores, caminantes habituales de la ruta del colesterol, chavales del Instituto que salen en bicicleta, chavales que hacían actividades de baile en la hora de gimnasia, senderistas de centros excursionistas, entusiastas bailadores del Hogar del Jubilado o de los cursillos de baile de salón del pabellón, mujeres de la asociación Tyrius, participantes del taller de yoga, profesores y alumnos de la escuela de adultos. Chavales que van en moto para hablar del uso del casco. Vino el concejal de deportes, la responsable de la oficina del consumidor, la concejala de bienestar social, el director del consejo de la juventud.
También hablamos de la alimentación saludable, las vacunas, el colesterol, la gripe y los resfriados con médicos y pediatras del centro de salud. Y de qué entendemos por cuidarnos y cuidar a los demás. Hablamos con una sicóloga y unas madres de nuestra vida con la televisión. Vino la ginecóloga del centro de planificación familiar. Hablamos con fumadores y exfumadores sobre cómo dejar de fumar. Vinieron agricultores de Llíria para hablar del uso responsable de los plaguicidas. Vinieron músicos de la banda democrática de jubilados. Nos dejamos cosas, seguro, pero os podéis hacer una idea de lo mucho que se hacía en Llíria. La verdad es que todo el mundo participó con entusiasmo, muchas gracias a todos y a todas.
Hacíamos folletos con la programación trimestral y los dejábamos en las tiendas y en el centro de salud. El ayuntamiento colaboraba y los divulgaba. Y con el montón de fotos que habíamos hecho en la comunidad, montamos una exposición con murales en el hall del centro de salud que estuvo creo que tres meses. La gente miraba, se encontraba en el mural y les encantaba.
(aquí estamos preparando los murales, pero no tenemos fotos de la exposición, lástima)
Y me diréis ¿qué tiene que ver esta historia de hace 30 años con la situación actual? Pues mira, tiene que ver. La salut es cosa de tots sigue teniendo vigencia y es importante. Ahora hemos salido de una pandemia que ha sido dura y difícil, aunque ya casi no nos acordemos. Tras un tiempo demasiado largo en que primero estuvimos confinados en las casas, y luego salimos pero no funcionaban las actividades comunitarias, la normalidad ha vuelto y nos relacionamos socialmente sin problema, ¡¡y sin mascarillas!! Y yo creo que ahora más que nunca, en esta nueva normalidad que estamos viviendo, es el momento de reivindicar las actividades comunitarias, y darles un tiempo en nuestra vida. Porque la salut es cosa de tots, la salud no depende sólo de las consultas con los profesionales sanitarios, hay una parte importante que depende de cada uno, de la forma de cuidarnos, de la alimentación, de la red de apoyo social que nos vamos creando…
Muchas de las actividades que divulgamos por la radio en 1994 siguen funcionando, y seguro que hay otras nuevas, Llíria es una comunidad viva con mucha oferta, y variada. Descubre algo de lo mucho que puedes hacer. Y si no te encuentras con ánimo de apuntarte a alguna actividad, el camino de San Vicente te espera, porque caminar es salud. Disfruta el paseo.
Marina Climent
Médica de familia jubilada
Junio 2024
Agradecimientos
- A Magdala Manero y Fina Monzón, por haber compartido aquella aventura divertida, creativa y luminosa. Gracias amigas.
- A todas las personas que vinieron a la emisora y participaron en el programa de radio.
- A Vicente Nadal y Chimo Faubel (fallecido en 2021, DEP), técnicos de la emisora de radio AMC Llíria 104.0
- A Santos Perales, por los dibujos para los folletos.
- Al personal del centro de salud de Llíria, por su colaboración en el mapa de activos de salud y su difusión en las consultas. Me cuentan que ahora tras la pandemia se están moviendo cosas a favor de la intervención comunitaria, y que se va a montar el consejo de salud de la zona básica de Llíria. También hay iniciativas en otros centros de salud. Me alegro.
- A la Veu de Llíria por la publicación de este texto, y a Paco Rozalén por su ayuda.
- A Trini Falomir por sus consejos acertados.






Teníamos iniciativa, libertad para opinar, imaginación para crear. Ojalá se tome el relevo generacional para educar en la salud.
Magnífico artículo que nos describe a los trabajadores sanitarios comprometidos con su profesión. Eso es vocación. Gracias Marina, porque demuestra que HABERLAS HAYLAS afortunadamente.Bonito trabajo el que desarrollasteis y la huella que habeis dejado. Gracias.
Magnífico artículo Marina. Pienso que los trabajos comunitarios son imprescindibles a nivel individual, relacional y social.