LAS PELICULAS DE NUESTRA VIDA : VÉRTIGO (DE ENTRE LOS MUERTOS)
José Luis Barrera Calahorro
Hace unos años, la película que Orson Welles, filmada en 1941 y titulada “Ciudadano Kane”, se consideraba como la más importante de la historia del cine. A lo largo del tiempo, este título honorífico se ha ido desplazando, seguramente al albur de modas, estilos y también sensibilidades. Un tiempo antes, la película rusa ”El acorazado Potenkin” era la elegida por los críticos de cine, como el filme más importante. Después se ha hablado mucho de la película “Vértigo” de Alfred Hitchcock realizada en 1958. Es difícil realmente crear una lista definitiva, por fortuna, a lo largo de la historia del arte del cine, pues se han ido creando grandes obras maestras que a veces han sido descubiertas muy posteriormente por la crítica oficial y por los aficionados del cine. Ahora ocupa este lugar honorífico la película Vértigo, que en su tiempo fue una película muy popular y que encierra toda la maestría y el universo cinematográfico del pensamiento del director inglés Alfred Hitchcock, el maestro del suspense.
Fue la gran época de su actividad creativa. Por aquel entonces nos entregó películas tan inquietantes como “Psicosis”, “Encadenados”, “Falso culpable”, “Con la muerte en los talones”. Creo que “Vértigo” marca el cénit de su mejor obra.
En “Vértigo” están contenidos todos los temas que han preocupado a este director inglés que ha sabido combinar su comercialidad y éxito de público con profundas reflexiones sobre el ser humano, como son, por ejemplo, el sentimiento de culpa, la falsedad de las apariencias, la persecución del inocente, y otros muchos temas que tienen mucho que ver, sin lugar a dudas, con la temática de formación católica religiosa que tuvo el cineasta inglés. Culpa y pecado, destino y gracia.
Hitchcock realizó esta película basándose en una novela negra de los autores franceses Pierre Boileau y Thomas Narcejac. “De entre los muertos” arranca como se titula la película originalmente con una escena trepidante, algo que gustaba hacer mucho a su director: una persecución por los tejados y azoteas de una ciudad. Después la película parece reposarse en la acción y plantea la situación de un detective que padece acrofobia -el mal del vértigo, debido a una actividad policial que él realizó. Alguien le encargue que siga una mujer misteriosa que cree vivir en el pasado… En la película se nos muestra la angustia de la situación de culpa y pecado, en la que vive esta sociedad nuestra que amenaza con hundir al hombre en su espiral vertiginosa. Igualmente se considera, y esto hace aún más grande y ennoblece la película, la fuerza del amor y de la pasión, como algo que construye y destruye a la pareja humana.
Hay momentos maravillosos en esta cinta de atmósfera envolvente y ensimismada, como es la persecución de Madeleine, obsesionada por la muerte, y el momento en que ella aparece transformada e iluminada por la luz de neón verde, como si fuera a salir de una tumba para encontrarse con su amante y también la secuencias de las subidas por las escaleras del campanario de la misión española y la visita al bosque de secuoyas, donde los seres humanos parecen abducidos por el abismo del tiempo la eternidad.
Hitchcock cuenta, para narrarnos su historia y presentar su reflexión, con recursos como la fotografía en color, con unos colores fuertes y pastosos, el rojo, el verde, y así mostrarnos la pasión, el amor y la muerte. Eros y Thanatos, definitivamente. Igualmente, son muy importantes los vestidos que se utilizan, con una significación muy especial. La interpretación de James Stewart, como el detective, y de Kim Novack, como la mujer misteriosa Madeleine, es sumamente memorable.
La música del gran Bernard Herrmann, con sus temas estilísticos que se repiten obsesivamente, guían al espectador hacia una espiral que nunca se acaba y resulta envolvente.
Pese a ser una obra maestra, “Vértigo” no es una película perfecta: tiene secuencias algo ridículas (como puede ser el sueño mostrado en dibujos animados del protagonista, o las escenas secundarias de relacion de pareja con la amiga que le tira los tejos). Pero esto no dificulta, en absoluto, que podamos ver en una tarde inmejorable de cine una verdadera obra de arte maravillosa.

