¡Hola, papa Francisco!
José Luis Barrera Calahorro
¡Qué alegría, que al Papa Francisco le hayan dado de alta en el hospital Gemelli donde ha estado internado con un grave peligro de su vida!
Ahora está en su habitación de la residencia de Santa Marta dentro de los muros del Vaticano. Con todas las fuerzas de mi alma, le pido a Dios que se recupere lo bastante para que, antes de que ocurra lo inevitable (de lo cual, ni siquiera el Papa puede librarse), aproveche el tiempo que le queda para hacer esas grandes reformas que, desde los que no creen, o están en la frontera de la Iglesia e incluso también los mismos creyentes que viven su fe en el recinto de ésta, piden a gritos:
- Una Iglesia que deje de ser una institución y sea más una casa común de todos, todos, todos.
- El final del clericalismo, que pare los pies a los curas, que ven en su oficio una escala para medrar, como si ser sacerdote fuera una carrera eclesiástica,
- La incorporación completa y total de la mujer, en los ministerios (¡nada de paños calientes!) de la Iglesia,
- La abolición de la moral tradicional sexual,
- El camino para un celibato opcional,
- El reconocimiento de las distintas formas de vivir la sexualidad,
- La remoción de curas y obispos, refractarios a la doctrina de Pedro del que es sucesor Francisco, y al que deben obediencia,
- Una iglesia, que se preocupe más de los problemas sociales, de la ayuda a los pobres, de luchar contra injusticia,
- La transparencia de todo lo que sucede en el Vaticano, para que deje de ser sospechoso de ser un centro de conspiraciones y de lucha por el poder,
- La incapacidad de la institución eclesiástica para reaccionar y moverse sin ralentizar su respuesta al mismo tiempo como hace la sociedad secular, etc. etc.
No sé si le dará tiempo para cumplir todo ese programa, que sin duda él ha tenido siempre “in mente”. Pero Francisco no es un papa “boludo” y su coraje es capaz, con la ayuda y la mirada puesta en el evangelio de Jesucristo, hasta lo imposible.
Enhorabuena, Francisco, por estar de nuevo con nosotros, ¡no te vayas, cuídate y cúrate!
Esta misma mañana he leído un capítulo más de la autobiografía que escrito el papa Francisco titulada “Esperanza” las siguientes palabras que son un auténtico retrato de lo que es el papa Francisco:
“Una vez dije que los comunistas nos habían robado la bandera, porque la bandera de los poderes es cristiana y sin duda es verdad: el protocolo con el que seremos juzgados, recogido en el capítulo 25 del Evangelio de Mateo, Una vez dije que los comunistas nos habían robado la bandera, porque la bandera de los pobres es cristiana y sin duda es verdad: el protocolo con el que seremos juzgados, recogido en el capítulo 25 del Evangelio de Mateo, va antes que Lenin. En todos los sentidos. Quien cree en dios, quien cree en Jesucristo y en su evangelio, sabe que el corazón del Evangelio es el anuncio a los pobres. No hay más que leerlo.
Jesús es muy claro en este punto dice de sí mismo: “Me ha enviado a evangelizar a los pobres a proclamar a los cautivos la libertad…” A los pobres. Los que necesitan la salvación, los que necesitan ser aceptados en la sociedad. Además, si uno lee el evangelio puede apreciar que Jesús sentía debilidad por los marginados: los leprosos, las viudas, los niños huérfanos… y por los pecadores. Ese es mi consuelo. Porque el pecado también es una pobreza que hay que redimir, una esclavitud de la que debe liberarse a quien lo comete”.

