Manolo Vidagany: Los instrumentos de cuerda, de Benjamín Lapiedra a Maná o Santapau

INSTRUMENTOS Y PERSONAS

LOS INSTRUMENTOS DE CUERDA

En este artículo, dedicaremos el espacio, al último grupo de instrumentos que integran las bandas (en ellas, solo violoncelos y contrabajos) y  orquestas: las CUERDAS, o dicho de otro modo, los instrumentos de cuerda, y en este caso, los de cuerda frotada, como son el violín, la viola, el cello y el contrabajo. 

Quien no ha visto  innumerables grabados en lienzos, murales, frescos, pórticos o retablos de catedrales, o en textos históricos o religiosos, en los que aparecen representaciones de ángeles o santas tocando una lira o un arpa?..hasta el mismo Nerón era un pésimo (según dicen) ejecutante de su lira. Las civilizaciones “clásicas”, como Egipto o el Imperio Romano, siempre nos han mostrado toda clase de instrumentos pulsados como, laudes, cítaras, etc., además de los descritos, pero nunca se ven instrumentos de cuerda frotada, como es el caso del violín y su familia. La aparición de estos, se hizo ya patente entre los siglos XIV y XV, cuando empezaron a sustituir a la “casi” música vocal de entonces, al tocar un instrumento  la voz principal y agrupando otros para las otras voces y un bajo continuo. Casi casi, ahí nació la música instrumental y nuestro violín y familia, ya que a ella, pertenecen la viola actual, así como el cello, y también, en parte, el contrabajo.

Yendo un poco más atrás, los primeros instrumentos de arco antiguos, proceden de Asia y África, siendo instrumentos de construcción sencilla (una caja de resonancia más o menos voluminosa y un mástil) y con una pequeña diferencia en las tapas -partes superior e inferior del violín-. Estaban provistos de una o dos cuerdas y se tocaban apoyados en las rodillas o en el pecho. En algunos documentales de hoy, aún se puede observar este tipo de instrumento en zonas como China, Mongolia, etc. Por la Europa del   siglo IX, empezaron a aparecer estos instrumentos de arco con las mismas diferencias de tapa: unos con tapa plana arriba y abombada abajo -como una pera por la mitad-, a los que pertenece el Rabel (fotografié un par de ellos en una aldea cántabra), también denominado de otras formas, según zonas, y otros, con cuerpo plano y unidas las tapas por unos aros. A este  grupo pertenece la Viela o Vihuela.

Esta (la vihuela), agrupa varias formas, y no faltaban pequeños instrumentos que se apoyaban en el hombro o en el  pecho. De la evolución de esta, aparecieron la Viola de gamba, la Lira de braccio, y la Viola de braccio.  La viola de gamba, adquirió su forma definitiva por el XVI, y se diferenciaba por su tapa inferior que era plana, y su batidor (lugar del mástil donde pisan los dedos las cuerdas), que estaba dividido en trastes, al igual que laudes o guitarras y no liso como el violín. Sus instrumentos más  graves se tocaban sentados y colocados entre las piernas y apoyados con un puntal al suelo. De ahí su nombre, ya que Gamba, en italiano, significa pierna, así que nada que ver con las de Huelva o Denia.

La Lira de braccio era diferente. Tenía las tapas abombadas y aros más bajos, y los agujeros de resonancia, tenían forma de C y más tarde de F alargada. La Viola de braccio era el más pequeño de los descritos. Con las tapas y aros parecidos a la lira, el mástil estaba inclinado hacia atrás, y tenía clavijas laterales para las cuerdas. De la combinación de la lira y la viola de braccio, se puede decir que nació el Violín. La lira y viola de braccio, tenían formas semejantes, pero su nombre (braccio=brazo), ya indica instrumentos más pequeños y próximos a su descendiente.

Ya con el Violín, se supone que nació por el norte de Italia, probablemente en Milán, entre 1520 y 1550. Destacan dos violines de esa época, con tres cuerdas, obra de Andrea Amati de Cremona, de 1542 y 1546, y el primero de cuatro cuerdas, fue construido por él mismo, sobre 1555. Su gran variedad y riqueza sonora, su lirismo y su expresividad, hacen de él uno de los instrumentos reyes (junto al piano) de la música, y todos los compositores, desde Bach, con las Sonatas y Partitas para violín solo, y como solista, desde Mozart o Beethoven, o los magníficos conciertos de Brahms, Mendelsshon o Tchaikovski, dan en sus obras una muestra del virtuosismo de este pequeño gran instrumento. Constructores como Amati, Stradivarius o Guarnerius, y solistas como Paganini, Menuhin, o el más cercano, Ara Malikian, junto a otros muchos más, son nombres que han contribuido a su expansión y conocimiento.  

Como muchas familias instrumentales, (como otras de viento),  el violín es el primero de la lista de la familia. Le sigue la Viola, también llamada Alto, que está afinada una quinta baja del violín. No olvidemos que esta viola difiere de la antigua viola de gamba, pues aquella tenía tapas planas y trastes en el mástil. La actual, es un poco más grande que el violín. Stamitz y Telemann, ya le dedicaron conciertos y sonatas. Le sigue el Violoncello, o Cello,  que es el bajo de la familia, y que en principio tuvo que competir con el bajo de viola (tamaño grande de la viola de gamba) y  está afinado a la octava baja de la viola. Como instrumento orquestal, hay que llegar hasta Beethoven, y como solista, las suites de Bach para cello solo, y conciertos como el de Haydn, Elgar o Saint-Saëns, son un buen ejemplo de sus cualidades técnicas  y calidez sonora. El Contrabajo, es el más grave de la familia y que, en su evolución, no desciende enteramente del violín sino de la combinación de  elementos de la viola de gamba y este. Su antecesor fue una viola contrabajo también llamada violone.

 

La familia de las violas de gamba tenían sus diferentes tamaños para interpretar las partes agudas, medias y graves de la música, y la familia del violín, evolucionó de la misma manera, apareciendo los referidos instrumentos. Hay que recordar las diferencias principales en las tapas, planas en las violas y aros más anchos, así como el mástil trasteado de estas, y tapas abombadas y el mástil liso en los instrumentos actuales. El Cello y el Contrabajo actuales, guardan una reminiscencia de las violas, en la pica en que se apoyan en el suelo. La parte superior del cuerpo del contrabajo, es un poco más aguda (recuerdo de la viola de gamba) y no tan redondeada como los demás.

El violín, la viola y el cello, se afinan por quintas, y el contrabajo, por cuartas, para facilitar la extensión de los dedos.

El cuerpo de estos instrumentos está formado por un buen número de piezas: las tapas, superior e inferior, unidas por unos aros o fajas, el mástil, que lleva incorporado un batidor para “pisar” las cuerdas con los dedos, el cordal, que sujeta las cuerdas en su parte inferior, el puente, donde se apoyan las cuerdas en el centro, el clavijero, donde se sujetan en su parte superior  a las clavijas y se estiran más o menos para afinarlas. En su interior lleva una barra armónica, para mejorar su resistencia y sus vibraciones, y una  ánima, un pequeño palito entre ambas tapas,  que al mismo tiempo que resiste la presión de estas, transmite la vibración de toda la caja. Muchas piezas más conforman este cuerpo, y las maderas que usan son, principalmente, abeto, arce, ébano, palisandro, etc.

En un principio, sus cuerdas estaban hechas de tripa (intestinos de animal), y aunque actualmente se siguen utilizando, también se emplean metálicas o sintéticas 

La parte principal, para ser un instrumento de arco, es el Arco, que se supone llegaría también procedente de Asia y África. El arco también sufrió modificaciones en su estructura en su camino. Actualmente se compone de una varilla de madera –generalmente, Pernambuco- de una longitud que oscila entre 70 y 75 cm, dependiendo del instrumento. Su extremo superior se llama “punta”, y el inferior “talón”,  el cual va sujeto al extremo de la varilla por un tornillo que estira o tensa las “cerdas”, cuyo manojo está compuesto por unas 150 crines de caballo. Estas se frotan con una resina para mejorar su agarre sobre las cuerdas al frotarlo sobre ellas. 

….bien, las cualidades de estos instrumentos son innegables en todos los términos…alguien se imagina una orquesta sinfónica sin ellos?…las grandes obras del clasicismo o romanticismo, con Beethoven, Brahms o Tchaikovski con sus sinfonías y conciertos, así como los más grandes solistas de estos instrumentos (Paganini, Casals, Rostropovich, Eugene Ysaye, nuestro español Sarasate, etc.) nos han mostrado sus capacidades en toda su delicadeza o  con toda su fuerza, y hacer sentir todo tipo de sensaciones en el oyente, desde la melancolía y tristeza hasta la exaltación más arrolladora. Y en cuanto a la música de cámara, el cuarteto de cuerdas, formado por dos violines, viola y cello (el contrabajo aparece en composiciones más numerosas o específicas), interpretando a Schubert, Beethoven, Brahms, etc., es de una expresividad y elegancia exquisita.  

Bueno, no se si ha quedado muy bien, bien o……, pero para muestra, bien vale un botón. El siguiente apartado, corresponde a nuestros paisanos, y tal vez, el más peliagudo, ya que debido a la larga lista que ofrecen, al incluir todos los instrumentos, me obliga a recortar, número y extensión de la descripción individual, pero como siempre, y manteniendo mis criterios de selección, intentaré dar cabida al máximo de ellos.

En Violin, Benjamin Lapiedra Cherp (1868) es el primero de nuestra serie. Estudió en el Conservatorio de Valencia, y muy joven y con una gran valía, fue contratado como solista de violín en el Teatro Real de Lisboa y violín principal  del Sexteto de la Reina Amelia de Portugal. A su regreso a Valencia, ingresó como profesor de la cátedra de violín en el Conservatorio (1907), formó el Sexteto Lapiedra, con el que dio impulso a la música de cámara en Valencia, fundó la Orquesta Clásica,  y tuvo entre sus alumnos (después su asistente en la cátedra), al siguiente de la lista: Vicente Gimenez Martí (1903), que tras estudiar con Benjamín, en 1921 ingresa en la Orquesta Filarmónica de Madrid; en 1935, fue miembro fundador de la ONE, y en 1943, aprobó como violín en la Orquesta de Valencia, desempeñando al mismo tiempo la docencia en el Conservatorio, pero todos lo recordaran, o conocerán,  como fundador de la rondalla “Agrupación Musical Edetana Vicente Gimenez”.

Como violinistas más “jóvenes”, tenemos a Vicente Huerta Faubel, con una trayectoria como solista y concertista nacional e internacional excelente, además de profesor invitado a cursos y festivales; Miguel Angel Gorrea Barea, con una experiencia orquestal demostrada (ONE, Orquesta de cámara “Reina Sofía”), y actualmente profesor en el Conservatorio José Iturbi de Valencia, y nombres como Rosa Plá Martinez, Reme Fabra Palacios, o Ernesto Verdeguer en Conservatorios, o José Enguídanos Lopez (ONE), junto a otros más, forman un buen número de nuestro violinistas por esos  lares.

En la Viola, tenemos en primer lugar a Rafael Villarejo Ramirez, que tras estudiar en Madrid, se instala en Lliria (a la venida a la Unión de D. Luis Villarejo). Perteneció a la Orquesta de Bilbao, fue profesor de viola en el Conservatorio de Valencia, dirigió la Agrupación Edetana Vicente Gimenez, Orquesta de la Banda Primitiva, etc., y se jubiló como profesor de la Orquesta de Valencia. Ya más jóvenes, Miguel Pina García, realizó sus estudios con Villarejo en Valencia, y colabora con diferentes agrupaciones orquestales y cámara, (JORVAL, Orquesta de Valencia, Orquesta de Torrent, Grup Instrumental, etc.), imparte cursos de pedagogía patrocinados por Consellería y ha desarrollado su labor docente en conservatorios como Almansa, Vall d’Uxó y actualmente en Valencia. Francisco Emilio Llopis Agustí, realizó sus estudios en Valencia, perfeccionando después con Emilio Mateu, Vicente Huerta, etc. Es invitado y colaborador de orquestas como Orquesta Clásica de Valencia, Collegium Instrumentale, Orquesta de Valencia, JORVAL, etc., ha cursado estudios de doctorado, y ha desarrollado su labor docente en conservatorios como Lliria, Torrent, o actualmente en la cátedra de viola en Castellón. José Manuel León Alcocer, terminó sus estudios en el Conservatorio de Valencia, y perfeccionó estudios en La Haya (Holanda), formando parte de la Orquesta Real de dicho conservatorio. Ha sido primer viola en diferentes orquestas (JORVAL, Orquesta des Jeunes de la Méditarranée, etc.) y colaborador en diferentes agrupaciones. Fue profesor del Conservatorio de Albacete, y actualmente es miembro de la Orquesta de Valencia. Nombres como Inmaculada García Domingo, Víctor Portolés Alamá,  Remedios Silvestre Vinaixa, Sara Soriano, Ana Martínez Peñarrocha, en diferentes conservatorios y orquestas, y alguno más, cierran la lista de integrantes de esta especialidad.

En el Violoncelo, y en primer lugar, Salvador Escrig Peris, de 1953, que tras finalizar sus estudios en Valencia y Madrid, perfeccionó estudios con solistas de la talla de Pedro Corostola, André Navarra o Mstivlav Rostropovich. Ha impartido cursos por diferentes ciudades de nuestra geografía, ha sido profesor en el Conservatorio de la Comunidad de Madrid,  miembro fundador del Cuarteto Arcana y Orquesta Clásica de Madrid, ha pertenecido a la Orquesta de Valencia, y desde 1975 fue miembro de la ONE hasta su jubilación. Los siguientes nombres, de una generación muy homogénea (casi todos de la misma hornada -1956-57-), son: Salvador Novejarque Martinez, Mª Luisa Llopis Benlloch, Mª Carmen Cotanda Lafuente y Miguel Soriano Montesinos, con una formación y trayectoria profesional parecida, y que ingresaron en la Orquesta de Valencia (entonces Municipal), en la que permanecen actualmente. María Luisa y Salvador ejercieron docencia en el Conservatorio de Valencia “José Iturbi”. Los hermanos Santapau Calvo, Mª José y Manuel también destacan, ella como profesora de la Orquesta de Valencia y el, como profesor de conservatorio. Como profesores de conservatorio también figuran José Peris Pando, Silvia Cubells Lleó, Rocío Cintero Ramirez  y un buen número más de ellos (lo siento, hay cerca de treinta representantes del instrumento), en distintos conservatorios de nuestra geografía. Esta especialidad es la  más numerosa de la cuerda lliriana.

Y el último, el Contrabajo, está representado por José Silvestre Martinez Rozalén, de 1929, y conocido por el “Corsetero”, que  tras finalizar sus estudios, ingresó como contrabajo en la Orquesta de Bilbao, y en su Banda Municipal, como Bombardino. Por los 60, ingresó como contrabajo en la Orquesta de Valencia en la que permaneció hasta su jubilación. El siguiente es José Alamá Ibañez, “Maná”, de 1946, conocido por todos los de mi época, que además de tocar en el grupo “Los Errantes”, realizó su labor en  la Orquesta de Valencia, posteriormente en la ORTVE, y fue Inspector de Conservatorios de la Comunidad de Madrid. José Vicente Muñoz Bort (1945), fue contrabajo de la Orquesta de Valencia y de la Orquesta Clásica. Dos buenos representantes, son Pascual Cabanes Herrero y Manuel Herrero Escrig, contrabajos en la ONE y ORTVE respectivamente, asi como José Hernandez Navarro y Pilar García Ramirez, profesores en Alicante y Zaragoza. Un  corto número más, cierra esta larga serie de nuestros representantes en esta gran familia que son los instrumentos de cuerda. 

Para finalizar, con este artículo, cierro esta serie de instrumentos y personas, en los que he intentado dar a conocer un poco más las características de los instrumentos de nuestras bandas y orquestas, así como a nuestros personajes más o menos conocidos, “antiguos” y jóvenes, y en cuya lista los he expuesto lo más exacto y concreto que he `podido, aunque todos sus integrantes son dignos y merecedores de estar en ella que por eso están. También, seguro que en los datos expuestos, hay alguno que otro que han variado a lo largo del tiempo, (lo que no quita su valor personal) y que el número de sus componentes ha aumentado en cantidad y calidad, con lo que  también, seguro que me he quedado corto en mis conocimientos, pero lo que también es seguro, es que la trayectoria musical de la ciudad, y encarada a la distinción recibida estos días, está asegurada.

Una mención especial al libro de Miguel Torres, sin el cual las hubiera pasado canutas.

Como siempre, gracias por leer.

Fuentes: “Lliria, cuna de músicos”-Miguel Torres Castellano-Edi. Ajuntamente de Lliria-2006

                   “Instrumentos Musicales”-J.Cervelló-C.Autuori-Edi.Parramón-1983 

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