Manolo Vidagany: Los grandes percusionistas de Llíria

INSTRUMENTOS Y PERSONAS

LA PERCUSIÓN

Siguiendo con la serie de instrumentos y personas, y después de haber pasado  por los de viento (maderas y metales), hoy “tocamos” otro gran grupo: los instrumentos de percusión. Cualquier diccionario  un poco completo, nos dice que, la percusión, es la acción y el efecto de percutir. Y…. qué es percutir?…,.pues la acción de golpear un cuerpo contra otro, obteniendo un tipo de sonoridad que varía siempre de acuerdo con el tipo de materiales que se golpean. Incluso en medicina, percutir, es la serie de golpecitos que te da el médico en la espalda o en la barriga, para averiguar, por la respuesta sonora, los posibles síntomas de una dolencia, así que…   podemos imaginarnos la antigüedad de los instrumentos de percusión, donde golpear unas piedras más o menos duras, unos palos más largos, más cortos, macizos o huecos, huesos, dar palmadas, combinar unos con otros (los que sean) o ponerse en muñecas, tobillos y cintura, cintos hechos con conchas de diversos moluscos, para acompañarse en sus danzas y ritos, pues todo eso…(y algo más que debe haber), ya lo hacían nuestros antepasados, y que (seguramente sin saberlo), constituyeron el primer grupo de los instrumentos de percusión, los de sonido indeterminado, o sea, los que suenan sin tener una entonación definida (lo que algunos dicen ruido), y que, actualmente, (los más usuales), está formado  por instrumentos como el bombo, caja, platillos, pandereta, triangulo (els “ferrets”), etc. Sin ir más lejos, muchos –bueno, igual alguno menos- recordarán por nuestros lares, el rascar la botella de anís con una cuchara o el “rascaor” de “canelletes” (hecho con huesos de cordero y que se rascaba con una cuchara de madera), propios de cualquier fiesta y especialmente en estas de Navidad. El otro grupo, está formado por los instrumentos de sonido determinado, o sea, los que se pueden afinar y producen melodías, como por ejemplo, el xilófono, la marimba, los timbales, vibráfono, etc. 

Estos grupos, ya evolucionaron a partir de las civilizaciones antiguas de Egipto, Mesopotamia, Grecia o Asia. Todos hemos visto en las películas históricas los grupos de tambores, platillos, panderos y demás instrumentos, junto a las trompetas y buccinas en los desfiles, celebrando las victorias  o en ceremonias religiosas. Los griegos llamaron a los timbales “tympanon”, y de allí pasaron a Roma. Los árabes que se instalaron en España en el siglo VIII, llevaban los timbales sobre camellos, (aquí los arrastramos con un carrito en los moros y cristianos) y, desde los cruzados, (impresionados por las bandas militares árabes), pasando por diferentes cortes reales, casi todos los estamentos militares en todas las épocas, han adoptado timbales y tambores en sus bandas. El resto de instrumentos, como pandereta, castañuelas, sonajas, maracas, etc., lo han hecho a nivel más popular y folclórico, para amenizar cualquier actividad festiva o ritual y de acuerdo a las costumbres del entorno particular. La influencia del  continente africano nos puede dar un ejemplo de la variedad de instrumentos que podemos citar para estos menesteres. Países como Brasil o Cuba, u otros de Sudamérica, destinatarios de los esclavos africanos para sus plantaciones, son herederos del rico arsenal de instrumentos de percusión que llegaron allí procedentes de África y que se mezclarían con los allí existentes. Si le añadimos los del folclore asiático, como China, Japón o India, con todo tipo de bombos, tambores, platillos y todo el arsenal imaginable, y su influencia extendida por todos los sitios, tenemos suficiente.

El timbal comenzó a evolucionar por el siglo XVI, cuando fabricantes europeos aplicaron el sistema de estirar las pieles, mediante cuerdas y llaves para poder afinarlo. La diferencia entre timbal y tambor, es que el primero tiene una piel sobre una “caldera” metálica, y el tambor tiene dos pieles contrapuestas sobre un cuerpo de madera. Su uso en orquesta parece comenzar con Lully en 1675, y ya con Haydn y Mozart, adquirieron su importancia actual, siendo parte esencial en ella. De los primeros timbales, con parches de piel y tensores manuales, (Vicentico el timbalero instalaba bombillas de luz en el interior para dar calor y que no se humedeciera la piel, perdiendo afinación), se pasó en 1882 (en Dresde) a los primeros timbales a pedales, un mecanismo que accionado por una palanca, estira toda la piel o el parche (hoy de plástico) a la vez,  y, a primeros del siglo pasado, Danley y Ludwig (sus baterías eran el sueño de los bateristas), perfeccionaron el timbal actual, mejorando todos los mecanismos, así como los materiales y su sonoridad.

El Xilófono (del griego xylon=madera y phone=sonido) también parece difundido por Asia y África, donde en algunos pueblos primitivos se podía observar cómo se tocaba con unas simples láminas de madera colocadas sobre las piernas de un ejecutante sentado en el suelo. Está compuesto por láminas de madera planas, o ligeramente semicilíndricas, de longitud y espesor variable, colocadas sobre un marco en horizontal, y se toca con un par de macillos o baquetas con la cabeza forrada. Importado a Sudamérica por los esclavos negros, en Europa aparece por el siglo VXI, conociéndosele como “percusión de madera”, y por 1628, más o menos, Praetorius dibuja y describe un instrumento que presenta una serie de quince barras, desde unos 15 cm. hasta 50 cm., montadas en una sola hilera en forma de pirámide, junto a dos pequeños martillos.

Por el XVIII, se popularizaron xilófonos percutidos por teclas, como el piano, aunque no llegaron a perdurar, quedando en su forma actual a mitades del XIX. Hoy día, las maderas que se emplean  para su construcción, (de rosal) se secan y afinan con una gran precisión.

Su uso en orquesta parece iniciarse con Saint-Saëns, quien le dio un color en su “Danza macabra”, al imitar el ruido de los huesos de los esqueletos, y después, en “El Carnaval de los animales”. En la actualidad, su uso es casi cotidiano en cualquier composición moderna.

Instrumentos como la marimba o el  vibráfono, derivan del xilófono. A la marimba, con láminas de madera, se le añaden unos tubos  debajo, para hacer de resonadores, y el vibráfono, con láminas de metal, dispone de los mismos tubos resonadores, a los que se les han añadido una especie de pequeños ventiladores, que mueven el aire dentro del tubo, consiguiendo ese efecto de “uauauauaua….”.

Otros instrumentos, como la celesta, glockenspiel, son “parientes” del xilófono, aunque sus láminas, son golpeadas por martillos impulsados por teclas. Incluso  el piano, también funciona por cuerdas percutidas, o sea, que las cuerdas suenan porque al accionar las teclas, su mecanismo las golpea con un pequeño martillo, aunque nosotros,……..ya no lo entendemos como un bombo, una caja o un timbal.

Todos los instrumentos citados, necesitan una baqueta, mazo o martillo –según necesidades-debidamente forradas, con más o menos dureza, para obtener el sonido deseado

Una buena idea fue la de reunir varios instrumentos juntos, accionados por un solo ejecutante, y reuniendo un bombo, una caja, un par de platillos y un par de tambores (o en la jerga, timbales) apareció la Batería (como las de cocina, en que hay de todo), la hoy superconocida, y que tanta influencia ha tenido en toda la música moderna, desde los inicios del Jazz, hasta la última banda de rock.  Las grandes orquestas de Duke Ellington, Count Basie, o grupos como Los Beatles, Rollings, o cualquier otro más actual, no se conciben sin este conjunto de aparatos de percusión que constituyen la base rítmica de toda agrupación de ese estilo

Bien, he introducido una pequeña reseña de instrumentos como el timbal y el xilófono, pues son (sobre todo el timbal) los más característicos de la banda y orquesta, pero el resto de instrumentos, ateniéndonos a las diferentes combinaciones de materiales y costumbres de cada país, son innumerables y de una evolución continua, desde el inicio de la humanidad hasta ahora. El bombo, caja, platillos, pandereta, castañuelas o triángulo, son nombres que todos tenemos presentes, pero si nos vamos a maracas, sistros, crótalos, congas, bongós, güiros, claves, sonajas, tam-tam, gong, etc., pues…. ya necesitamos (y yo de los primeros) echar mano de libros específicos para el asunto y que ya se excede del objetivo de estos artículos.

El repertorio orquestal de estos grupos es adaptable a las necesidades del compositor y, como solista, existen un gran número de composiciones, como el concierto para timbales y orquesta de W. Thärichen, o las del  americano John Cage, cuyo repertorio vanguardista (con el empleo de sillas, mesas, cajones o cualquier cosa que sonara), son un referente en este tipo de repertorio. En muchas de las obras que nuestras bandas han interpretado en el certamen, aparecen momentos en que la importancia de estos instrumentos es fundamental en su desarrollo, grupos como “Amores” o “Kontakte”, desarrollan su trabajo en esta temática, y si afinamos un poco la memoria, todos podemos recordar una “mascletá” de hace pocos años en las fallas de Valencia, (en la plaza del ayuntamiento, y no había cohetes, tracas ni “masclets”), realizada por estos instrumentos, así que…… para percusión…….musicalidad e imaginación.

Bien, después de este corto –y espero que instructivo desglose- podemos pasar a nuestros personajes, que en el caso de la percusión, no es relativamente “vieja”, ni excesivamente larga, con lo cual, la relación de “antiguos” es exigua y me permite alargar los componentes de la especialidad.

El primero es Vicente Barona Verde, de 1922, “Vicentico el timbalero”, o “Tïmpani”, como le llamaba cariñosamente el “Pulo” y formado en la Primitiva. Recuerdo que con la pierna enyesada, practicaba con las baquetas encima de un cojín sobre la escayola. Ingresó como timbalero en la Banda Municipal de Valencia en la que permaneció hasta su jubilación.

Por edad, le toca a Enrique Llopis Oliver, 1959, para nosotros “Harry”. Se formó en la Primitiva y después de finalizar sus estudios, formó parte de la Banda Municipal de Valencia, para ingresar en 1985 como profesor en el Conservatorio Superior de Madrid, del que está en excedencia. Ha sido componente y fundador de varios grupos de percusión, como “Tabir”, “Modus Nova”, “Grup Contemporani de Valencia”, profesor en varios cursos de percusión nacionales, en la escuela “Maestro Barbieri” de Madrid, centro “OKHO Percusión” en Madrid, y como componente de la ORTVE –a la que pertenece-, actuó como solista de timbal en el concierto de W. Thärichen, dirigido por García Navarro. 

De 1962, es José Mª Llopis Rodriguez, hijo de “Josemarieta el barber”, de la c/ de la Purísima, (otro primitivista)  quien después de finalizar estudios, en 1986 ingresa por oposición en la Banda de Las Palmas de Gran Canaria, en la que permanece en la actualidad. Su labor se desarrolla en la isla, colaborando con la Orquesta Sinfónica, y como profesor de percusión en la Escuela Municipal de Música la ciudad.

Y ya más cercanos y con pocas diferencias de edad, aparecen Alejandro Sancho Perez, 1970, de la Primitiva, que desarrolla su labor en el Conservatorio de Salamanca y colaboraciones por la zona. Roberto Peris Mañez, de 1971, que tras iniciar sus estudios en la Primitiva, ingresa como músico militar en el Cuerpo de Músicas del Ministerio de Defensa, y con destino en la Unidad de Música del MAGEM en Zaragoza, donde en 2004 es nombrado profesor de la ETESDA, y en ella imparte formación musical. En la actualidad, tiene su destino en Madrid. De 1976 es Francisco Vidagany Nácher, de la Primitiva, que actualmente es profesor en los conservatorios de Reus y Tarragona. Ha formado parte del grupo “Per-se-cu-sión” en Zaragoza y es fundador del grupo “Kontakte percusión”, con el que realiza una gran labor en música contemporánea. Ha colaborado con la “Orquesta del Vallés” y el grupo “Amores”.

José Manuel Ibañez Hurtado también es de 1976, y tras iniciarse en la Primitiva, completa sus estudios en Valencia, y en la actualidad imparte clases en el Conservatorio Profesional de Sagunto. Ha colaborado con las Orquestas de la Universidad de Valencia,  Joven Orquesta de Valencia e impartido clases en diferentes escuelas. Sergio Izquierdo Pallardó es de 1979, formado en la Unión, obtiene su titulación en los conservatorios de Zaragoza y Valencia. Ha pertenecido a los Conservatorios de Valencia y Castellón y actualmente en el conservatorio de la Vall de Uxó. Colaborador en diversas orquestas, es miembro fundador del grupo “Kontacte”, ha pertenecido a otros grupos instrumentales y ha colaborado con el grupo “Amores”.   

Bien, esta es una buena muestra de nuestros paisanos, de los lirianos que, en este caso, “resuenan” sus tambores y timbales por nuestros lares, y que, como siempre, vaya nuestro reconocimiento al resto de  componentes de la lista.

Como siempre, gracias por leer.  

Fuentes.- “Instrumentos musicales”-J.Cervelló-C.Autuori-Edit.Parramón-1983

                   “Lliria, cuna de músicos”-Miguel Torres-Ajuntament de Lliria-2006

                    “Diccionario Enciclopédico Universal”-Edit.Castell-1990

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here