José Ignacio Pascual: El viaje solidario para enseñar Musicoterapia en Nigeria

José Ignacio Pascual Alcañiz, vecino de Llíria,  músico de la Banda Sinfónica de la Unió Musical ha realizado este verano un viaje solidario a Nigeria. Su objetivo, ayudar a través de la Musicoterápia, a niños de un equipo de fútbol con edades comprendidas entre los 5 y los 12 años. «Ha sido una de las experiencias más bonitas de mi vida» ha manifestado José Ignacio que nos relata su experiencia Africana estos días de fiesta que ha venido a Llíria. 

Y es que José Ignacio es Doctor en Música por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Master y Maestría en Protección y conservación de patrimonio artístico y Master de Musicoterapia, entre otras titulaciones. Actualmente es Profesor de Arpa en el Conservatori Professional de Música i Dansa de Mallorca y de la Escuela Música del Colegio Santa Monica, de la misma localidad. Ahora trabajará en el conservatorio superior de música de valencia Joaquín Rodrigo de Valencia

Su trabajo como docente lo compagina con el de ser musicoterapeuta e investigador.

 

 

«Si bien la música ha acompañado al ser humano desde distintas civilizaciones, no será hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando se establecerá como ciencia en Estados Unidos» explica José ignacio sobre su tarea como investigador que le ha llevado a recuperar 56 melodías para el carrillón de la Iglesia del Remei, como ya contó la Veu de Llíria.

Además José Ignacio esta llevando a cabo su labor como terapeuta musical en la docencia especialmente, donde la imparte como asignatura optativa y el área clínica, trabajando especialmente con personas de edades comprendidas entre 60 y 80 años; pero además «durante el curso 2018-2019 pude llevar a cabo un proyecto con discapacidad intelectual en adultos a través de la Asociación AMADIBA, financiado por el Festival de Jazz que organiza todos los veranos el Ayuntamiento de Inca (Mallorca)» explica de sus proyectos anteriores.

Desde hace varios años está investigando dentro del campo de la musicoterapia con instrumentos de cuerda pulsada, concretamente con liras o salterios, auto arpas, todos ellos con cuerdas de metal, y pequeñas arpas con cuerdas de tripa, una de las cuales también utiliza en el grupo de música medieval Al Cor Gentil.  Su investigación se basa en gente de edad avanzada y en niños, estos últimos especialmente en el campo de la docencia. Dicho trabajo con esta tipología de instrumentos fue presentada, el pasado mes de julio,  a modo de dos talleres en las IV Jornadas Estivales de Musicoterapia.

Su Viaje a África

Dentro de este campo, José Ignacio nos cuenta que concretamente en África, ha ejercido su labor como musicoterapeuta en Nigeria (África) entre los días 14 y 26 del pasado agosto. Al respecto, ha vivido este verano una de las experiencias más enriquecedoras tanto en lo profesional como en lo personal. 

Dicha actividad partió en un principio como iniciativa propia aunque en diciembre ha sido invitado a volver a realizarla pero esta vez a través de una Iglesia Cristiana Evangelista de dicho país.

Dicha terapia fue realizada a los alumnos de una academia de fútbol, Real Planet Fa, dirigida por el coach Ahamadah Leodina, para ñiños de edades comprendidas entre 5 y 12 años. La actividad se realizó en la ciudad de Lagos, capital de Nigeria.

De las tres o cuatro sesiones de dos horas de duración cada una planificadas antes del viaje, finalmente se llegaron a realizar 10 debido al éxito obtenido, a las cuales asistieron una media de 15 alumnos. 

Los objetivos planteados para este tipo de niños y al tratarse de alumnado para ser futuros futbolistas, fueron: 

  • Ayudar a una mejor concentración mental.
  • Tomar conciencia de equipo.
  • Fomentar la escucha externa e interna.
  • Ayudar a adquirir una mejor relajación.

Las sesiones se basaron en el uso de tres instrumentos fundamentalmente: liras, arpas y el propio cuerpo humano (movimiento y percusión corporal).

 

José Ignacio asegura que «ha sido una de mis mayores experiencias que han tenido la mejor recompensa que es ver el cambio que han experimentado algunos de los alumnos a lo largo de las sesiones al descubrir unos instrumentos nuevos para ellos y poder usar el potencial que el pueblo africano lleva en sus genes y combinar su ritmo y musicalidad natural e interior  con el uso de estos cordófonos. Gracias a la musicoterapia la mayoría de niños ya han podido exteriorizar.

 

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