Mari Fina Prats: Ya estamos en la Cofradía

¡Ya estamos en la cofradía!

Por

Mari Fina Prats Carbonell

 

Era el mes de abril, esperaba que llegase mi marido de la junta de la cofradía de la Stma Sangre, su entrada fue apoteósica…Ya estáis en la cofradía… y lloré, le abracé. Con pleno derecho, como los hombres.

Por fin las mujeres podíamos formar parte de esta centenaria cofradía reservada a los hombres, pero con una presencia importantísima de la mujer.

Mujeres, que hemos rogado por portar este santísimo Cristo, y que en el seiscientos aniversario del milagro del agua, de San Vicente, el 30 de agosto de 2010, después de haber acudido a la romería y a la Santa Misa, tuvimos el privilegio de llevarlo, siete de nosotras.

Y yo fui la séptima, ya entrando en Llíria, volví después de dejar a mis padres en casa, para que pudiesen ver la vuelta de la romería a la parroquia de Ntra Sra de la Asunción, tuve la suerte de llegar en el momento oportuno, al lugar adecuado. La última, pero no por ello menos deseado. La cogí, entre miedo y alegría. Poder llevar la imagen, por la que sentimos un cariño especial que nos transmitió mi padre, como lo apreté en mi regazo, no sentía su peso, solamente la inmensa emoción que invadía todo mi ser.  

¡Por fin  llevaba la imagen del Santísimo Cristo¡ Mi abuelo Pepe tuvo el honor de ser el único mayoral que durante tres años fue clavario. Por haber coincidido con el trágico periodo de 1936 al 1939, y fue en 1940 cuando lo llevó  en la procesión del Jueves Santo, durante todo el recorrido (no había sepulcro). “Amb quines ganes l´abrasaria i amb quin orgull el portaria, per fi després de varios anys era posible el somni de tot majoral , ser clavari, dur el ben volgut  Crist.”

Quería ver a mi padre, contarle que había llevado unos metros al Cristo. ¡Cuánta historia en esta imagen! Imagen, cuya cabeza es original de hace varios cientos de años, venerada por todos los llirianos y llirianas.

Y por fin llegó el momento. Después de 500 años, y gracias al apoyo de un grupo de cofrades que llevaban solicitando desde hace varios años, junta tras junta, la incorporación de las mujeres en la cofradía, apoyados por el prior, D. Vicente, aprueban esta entrada.

Mujeres, que hemos trasmitido generación tras generación a nuestros hijos, la devoción a las celebraciones de la Semana Santa, procesiones y novena del mes de julio, dedicada al Santísimo Cristo de la Sangre.

Imagino a la abuela Pascuala, preparando la “vesta”  para que el abuelo Pepe saliera a procesionar. Y a su hijo Pepe, mi padre, vestido de sacristán para acompañar su imagen en la procesión del Jueves Santo. También ella, junto con su hija, Elvira, mi madre Fina,  acompañando a la virgen de la Soledad; la soledad, de la mujer en esos momentos, sabiendo que el hijo estaba siendo castigado por los hombres, que no entendían la misión de su Hijo, salvarnos. Virgen, que en la soledad de la noche del Jueves Santo es acompañada por nosotras, las mujeres, vestidas de negro, con los velos, viviendo el dolor de las madres, que sufren por los hijos/as, en el día a día.

Mujeres que, como los hombres, sentimos el deseo de acompañar a nuestro Cristo y poder llevarlo en nuestro regazo, que mantenemos viva la adoración al Santísimo Cristo de la Sangre y a la Eucaristía, en los turnos de vela, junto al monumento, orando con nuestros amigos, en la noche del jueves y haciendo nuestra la espera a la madrugada del viernes, en el que después de ser juzgado Jesús carga con la cruz y sube al calvario. En su camino también somos las mujeres protagonistas, es Él quien nos consuela y nos anima  ante las dificultades de la vida. Y una, la Verónica, valiente sale y le limpia el rostro, desfigurado por tanto dolor, por tanto sufrimiento ocasionado por nosotros, hombres y mujeres.

Nosotras, que tenemos un lugar destacado en la Iglesia, primeras transmisoras de la resurrección del Señor, merecíamos poder entrar en esta cofradía. Ser seguidoras del abuelo, el padre, el hijo, el marido…

Por segunda vez, en la noche del Vía Crucis en el mes de mayo de 2018, por la villa antigua, animada por Toni, volví a llevar al Stmo Cristo en mis brazos, ayudada por tantos amigos/as que comparten esta devoción. Otra vez, cerca  ya la semana de Pasión, recordando las veces que me ponía a su lado leyendo alguna de las estaciones, acercándome lo más posible, y por fin lo llevaba, más cerca imposible.

El asistir a la primera junta con voz y voto para tomar parte de decisiones importantes fue un momento de sentir que formaba parte del nuevo rumbo de la cofradía, estábamos haciendo historia abriendo las puertas a nuevos tiempos capaces de gestionar las ilusiones de tantas personas.

La entrada de las mujeres el día 1 de julio de 2.018 fue una gran fiesta. En la iglesia de la Stma Sangre, nos reuníamos familias enteras, hombres, mujeres e hijos/as, para recibir el cordón con el Cristo y los estatutos.

Que alegría, poder disfrutar juntos el regalo de nuestra querida cofradía, ser miembros de pleno derecho, poder salir con nuestras vestas, la beca, las caperuzas negras, y colgado al cuello nuestro querido Cristo.

Para mí fue muy importante que mi padrino fuese mi hijo. Miguel, ocupó el lugar que no pude yo (cuando él entró en la cofradía y mi padre fue su padrino), y ahora era él, quien me apadrinaba. Y siempre al lado, el otro Miguel, que ha luchado porque esto fuese una realidad, sabiendo la ilusión que era para mí.

También ver a mis sobrinos/as, Fernando, Inma, Gonzalo…recibir sus estatutos, fue una satisfacción. Que sentiría el abuelo Pepe viéndonos a todos, uniendo el pasado, al presente y el futuro. Nuestro nieto, Josep y María, su madre, que también serán miembros de esta cofradía tan querida por nuestra familia. Como la de tantas otras familias, primas, sobrinas, amigas.

 

“Sé que en este nou camí de la confraria ens acompanyareu, ens cuidareu i sereu per a nosaltres la llum que ens guie en la vida de la Fe. Nosaltres volem ser com foreu vosaltres , transmisors d´aquests valors a nosaltres,als nostres fills, néts.

Espere amb gran il.lusió tots els actes de la pròxima Setmana Santa i l´eixada de casa en la companyia del meu fill i son pare.¡ Per fi es farà realitat el meu sonmi!

Gràcies pare i mare, per ser la meua força en els dificils moments que la vida ens fica. Sempre en el meu record en la devoció al Santisim Crist de la Sang. “  

Per totes, Concha Alonso., Mara, Susi, Susi Herrero,Concha, Nuria…

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