Manolo Vidagany: Lucho Gatica, «el rey del Bolero»

LUCHO GATICA “EL REY DEL BOLERO”

Estos días se ha producido el fallecimiento de uno de los grandes (para algunos el más grande) intérpretes  del género popularmente conocido como BOLERO…….. el gran Lucho Gatica. Para los de mi edad….y no creo equivocarme, para otros más jóvenes, el nombre de este gran cantante no pasará….y no debe pasar, desapercibido.

Quien (de aquella época, claro) no recuerda canciones como “El reloj”, “Contigo en la distancia” o “Bésame mucho” cantadas por el gran Lucho o “Dos gardenias” o “Angelitos negros” cantadas por Machín?…la de bailes, o “guateques” en las que han estado presentes, donde se aprovechaba para los primeros roces, besos y algún apretón que otro (amén de algún codazo que te arreaban por arrimarte demasiado), y que fueron finales de adolescencia y principios de juventud.

Aprovechemos pues para dar un pequeño repaso a este género, que tanto ha significado en la música popular, y adentrarnos en su historia.

La música popular, siempre ha estado presente en toda la historia humana, bien en forma de danzas, músicas, cantos más o menos expresivos para la alegría, la fiesta, el amor o sentimientos varios, desde la protesta  hasta la tristeza por lo perdido.

Descendiente de la música folclórica, la del pueblo llano, (para diferenciarla de la música clásica, “más culta”), sus orígenes se remontan por el siglo XIX, con espectáculos como el “teatro de vaudeville”, el “music hall”, y posteriormente, la música de los “cabarets”. Ya en el siglo XX aparecen en EE.UU unos géneros ya más conocidos por todos, como el Jazz y el Rock, con todas sus variantes conocidas, que han evolucionado hasta ahora y ya, allá por las décadas de los 50 y 60, o incluso, un poco antes, nos llegó la “canción ligera”, también llamada “música ligera”, un tipo de música cantada, acompañada de un grupo orquestal más o menos numeroso, según la procedencia de la música, y de la que desde Latinoamérica, nos llegaron géneros como el bolero, o el tango, (mas melodiosos, con violines) o la rumba o el mambo, (mas rítmicos, mas “trompeteros”) con cantantes de la talla de Antonio Machín, Lorenzo González o Carlos Gardel, tan populares en nuestro país (Gardel era “casi” un Dios en Argentina), que nos dejaron títulos inolvidables para los que en aquella época hacían sus pinitos en los noviazgos, o en bodas y comuniones, con su correspondiente  “apoyo” técnico en los programas musicales de la radio de entonces, la de colgar en la pared.

“Metiéndonos” un poco en el Bolero, ya que nuestro personaje destacó sobremanera en este género, diremos que el Bolero comparte nombre con el Bolero español, una danza derivada de la seguidilla española, que en ritmo ternario de 3/4,  vibrantes danzas y las letras de sus coplas, hizo mella en su época en varios compositores clásicos, destacando entre todos, el conocidísimo “Bolero” de Maurice Ravel.

El Bolero latinoamericano aparece por la isla de Cuba en el XIX, y sus ritmos y métricas son diferentes del español, pues están escritos en ritmo binario, en un 4/4, y en un principio, para una orquestación típica como eran el grupo de guitarras y percusión (recordemos al grupo “Los Panchos”). Sus letras, llenas de romanticismo, se desarrollaron en tascas, tabernas y peñas de amigos y evolucionaron a las canciones para las famosas “serenatas” dedicadas a las amadas.

Posteriormente, y con la aparición de los programas radiofónicos o las películas con actores-cantantes, (Lucho, Jorge Negrete, Pedro Infante, etc.) su difusión en todo el mundo se hizo notable. La creación de grandes orquestas con arreglos “sinfónicos” (Ray Coniff, Mantovani o Edmundo Ros) hizo aún más conocido este género, que junto a las voces de Javier Solis, Gregorio Barrios (bilbaíno afincado en Argentina y Brasil) o Lucho Gatica, podríamos decir que dominó el panorama romántico de la canción en “español” de aquellas décadas.

La aparición de nuevos gustos hacia la salsa, el merengue o la bachata, mas “rítmicos”, parecen desviar la atención hacia el bolero a partir de los 70, pero el resurgimiento de nuevas voces hacia este género más “romántico” está dando otra vez alas a los amantes de este género tan especial. Actualmente, y sobre todo en México, país muy influenciado por el bolero, (es casi “padre adoptivo” del bolero pues gran número de intérpretes famosos, como Pedro Infante, o el más “moderno” Armando Manzanero, son del país, e incluso, Rocío Durcal,  también triunfó en México con ese género “arrancherado”, un tipo de bolero muy arraigado en el país) hay dos corrientes diferenciadas en la forma pero no en el contenido: una, busca volver al bolero antiguo, con los arreglos de la orquesta “típica” y voces, y la otra, adjuntando elementos del soul, rock y pop, pero sin perder el elemento melódico de los grandes compositores boleristas. De una manera u otra, este género tan melódico y romántico (sus letras son un canto al amor, la amistad, el recuerdo al ser querido, todo lo que comprende el sentimiento amoroso) no ha quedado en el olvido y se ha convertido en un “clásico” de la música que llamamos “ligera”, pero con una gran calidad demostrada en su música y sus letras.

Bien,….pues después de esta pequeña reseña del bolero, pasemos al objetivo inicial de este artículo y destaquemos la trayectoria artística y personal de nuestro personaje, conocido también como “El Rey del Bolero”.

Luis Enrique Gatica Silva (que así se llamaba nuestro homenajeado) nació en la ciudad chilena de Rancagua en Agosto de 1928. Huérfano de padre a los 5 años, fue su hermano Arturo el que le introdujo en sus primeros estudios de música (Arturo ya hacía sus pinitos como cantante), y con el cual formó un dúo a los 13 años de edad. Conoció al popular locutor Raúl Matas en un programa de radio, y este les ayudó a grabar su primer disco con cuatro canciones populares en Chile. Junto a su hermano obtuvo una gran popularidad.

En 1951 conoció a la cantante cubana Olga Guillot y fruto de esta amistad, fue la grabación de su primer éxito “Piel canela”. Como continuación de sus éxitos, grabó posteriormente “Contigo en la distancia y “Bésame mucho”, con el grupo “Los tres peregrinos”, y la Orquesta de Roberto Inglez, fruto de la amistad con el locutor Raúl Matas.

En 1957, y después de una gira por Venezuela el año anterior, se instala en México, donde lanzó entre otras canciones “Tú me acostumbraste”. Ya con una fama internacional, la MGM le organizó contactos con estrellas como Elvis Presley o el bolerista Nat King Cole. A partir de ahí, sus actuaciones y grabaciones se mantuvieron en el tiempo.

Por 1991 comenzó a notar sus primeros problemas vocales, que se agravaron posteriormente e incidirían en su baja producción discográfica.  En 1995 recibió un homenaje en Miami de artistas como Mona Bell, Olga Guillot, Celia Cruz o Juan Gabriel.

En 2002, fue invitado al Festival de Viña del Mar y ese mismo año el Gobierno chileno le concede la Orden al Mérito “Gabriela Mistral” por su aportación a la música chilena.

En 2007, aún firmó un contrato para grabar temas inéditos, se le concedió un premio “Grammy Latino” a la excelencia y –como curiosidad- aún presentó un vino de creación propia llamado “Lucho Gatica es bolero”.

En 2008, se imprimió una estrella con su nombre en el “Paseo de la Fama” en Hollywood, siendo el segundo chileno en obtener este honor.

Entre 2010 y 2013, aún grabó versiones de boleros junto a otros intérpretes, como Michael Bublé y Laura Pausini, y en su 90 cumpleaños, se colocó una estatua con su efigie y la de su hermano, en el Teatro Regional de su ciudad natal.

El 13 de este mismo mes,  con 90 años y tres meses, falleció en México, ciudad y país que le acogió y en el que desarrolló prácticamente toda su exitosa carrera de cantante y actor, pues además de sus grabaciones antológicas, también participó como actor en unas cuantas películas mexicanas.

Estuvo casado en tres ocasiones, (la actriz portorriqueña Mapita Cortés, después una modelo estadounidense, y su actual mujer, Leslie, 20 años menor), y dejó una descendencia de siete hijos, de los que un hijo -Luis Gatica- se ha convertido en actor.

Como  final, los de “nuestra edad” siempre recordaremos a este cantante de voz expresiva, y aunque su persona ya no está aquí, siempre nos quedará su música. Parafraseando su canción, el “Reloj” de la letra no ha detenido su camino y su vida se ha apagado, pero su estrella siempre brillara como “Rey del bolero”. Descanse en paz.

Fuentes: Internet Wiquipedia

 

  

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