Manolo Vidagany: Compositores clásicos y cine

COMPOSITORES CLÁSICOS Y CINE

Sergei Prokofiev compuso conciertos, una “Sinfonía clásica, el ballet “Romeo y Julieta”, o el cuento “teatrado” “Pedro y el lobo”, y Dmitri Shostakovich, es reconocido por sus grandes sinfonías (con “influencias” de su estado anímico y político), pero si nos preguntamos a quien corresponde la música de las películas “Alexander Nevski” (1938) o “El Rey Lear” (1970), corresponden, respectivamente,…………… a los mismos músicos.

En busca de temas para los artículos, me he encontrado en diferentes ocasiones con referencias a estos y muchos más músicos de los llamados “clásicos”, que han volcado sus conocimientos en esta música tan “peculiar” para el cine (considerada por algunos como un híbrido, pues no es  del todo cine, ni del todo música), y que para los puritanos del género clásico, no les acaba de “llegar” por considerarla falta de rigor en sus esquemas, y para los amantes del género más “pop”, contiene demasiados elementos sinfónicos. Como se ve, y como en todo en este mundo, hay preferencias para todos los gustos, pero como el lenguaje de la música es universal y hace mella en todos los estados emocionales de la humanidad, me he decidido a “escarbar” un poco en este tema, que a mí me parece bastante interesante por las curiosidades que ofrecen sus características, así que, podemos empezar con un poco de historia.

Durante la época del cine mudo, las películas eran acompañadas por un pianista o un pequeño grupo orquestal, que animaba las diferentes secuencias de la película junto a los rótulos que aparecían en las escenas del film.  Para esto, se buscaba a “cierto” tipo de músicos, que fueran capaces de fusionar “sus” sentimientos (aún no se escribían las partituras especialmente para ello) con la imagen y el texto que se representada en pantalla. También era muy característico adaptar obras conocidas de los diferentes compositores para acompañar las películas, como por ejemplo, “El hijo del Caíd”, protagonizada por el galán de moda en aquella época, Rodolfo Valentino, en la que se interpretaban fragmentos de la “Quinta Sinfonía de Tchaikovsky”.

Ya en 1908, y aun con el cine mudo, Camille Saint-Saëns, compositor francés, autor de la ópera “Sansón y Dalila” o su impresionante Sinfonía nº 3 con órgano, ya escribió una partitura original para la película “El asesinato del conde de Guiza” y compositores como Milhaud, Hindemith o Honegger, también hicieron sus partituras para el cine de esa época.

Sobre 1927, la incorporación del sonido a los films, trajo partituras de los mencionados Prokofiev, Shostakovich o Kabalevsky, para los films rusos, Milhaud, Honegger y Satie por Francia, o Britten, Arthur Bliss (del que la Banda Primitiva interpretó su obra “Jaque Mate” en un certamen por el 88 u 89) y William Walton por Inglaterra. Ya por los años 40, la música cinematográfica fue considerada como una forma de  composición musical altamente reconocida, y desde entonces, hasta hoy en día, compositores, si no como Mozart o Beethoven (la gran pantalla aún no rodaba por allí), pero de la talla de Mark Steiner, Jerome Moross, Mancini, Morricone, J. Williams, Tiomkin, Jarré, Theodorakis, etc. etc., vamos, la tira, nos han proporcionado partituras inolvidables que recordaremos mientras no nos ataque algún achaque cerebral.

¿Qué es lo que hizo que ese gran número de compositores, más  o menos conocidos, dedicaran sus partituras a esta música??… En primer lugar, la música es imprescindible en cualquier film. Acentuar una emoción, sentimientos, un deseo o cualquier acción, era difícil incluso buscando fragmentos de otras obras conocidas, porque su duración o intensidad no concordaban con todo el material filmado. El cine, a diferencia del teatro, visto y hablado, no mantiene ese contacto con el público, imprescindible para crear emociones, y ese aspecto, es el que contemplaron los productores y directores de películas. La unión entre cine, música y público se puede resumir en la frase que dijo Bernard Herrmann, compositor de la música de “Ciudadano Kane” o las Hitchcock-nianas…(si tengo algún derecho de autor me lo apunto) ”Psicosis” o “Vértigo”, ….”La música en el cine puede poner de manifiesto e intensificar los más íntimos pensamientos de los personajes. Pueden conferir a una escena terror, grandeza, alegría o miseria. Suele transformar el mero diálogo en  auténtica poesía. Es el vínculo de comunicación entre la pantalla y el espectador”. Así pues, los productores reforzaron sus estudios de grabación con la contratación de los mejores compositores del momento, (muchos, como E.W.Korngold, Bernard Herrmann o Miklós Rózsa, procedentes de la música “seria”) y estudios como la Warner, Metro o 20Century, se hicieron con los servicios de estos para sus producciones. Estas contrataciones, a veces, no guardaban el debido respeto a su compositor y lo utilizaban en un sentido estricto de exclusividad y casi “esclavitud” (C.Palmer). Para ilustrar este afán, un productor americano, después de visionar “Muerte en Venecia de Luchino Visconti, exigió la inmediata contratación de Gustav Mahler….(muerto en 1911)……para su próxima película. Sin comentarios.

Muchos compositores, exiliados de su país (Europa en plenas guerras mundiales 1ª y 2ª) encontraron en esta faceta un lugar para exponer su música. Dmitri Tiomkin, procedente de las inmensas estepas de Ucrania, encontró en las grandes llanuras del Oeste americano, su posible inspiración para escribir las mejores músicas del Oeste, como “Duelo al sol” “Duelo a muerte en OK Corral” o “El último tren de Gun Hill”.

Otra faceta a destacar, es que los estudios, muchas veces “limitaban” la producción de sus compositores, para adaptarlas a las necesidades de la película y no a las del compositor, y esto, a menudo, mermaba su producción, pero también se compensaba en que, para el compositor, era más fácil y rápido escuchar su música en la película, que no esperar a la sala de conciertos.

La evolución hasta nuestros días es bastante conocida ya por todos, y las grandes músicas de película son oídas por todo el mundo con un aprecio tanto o más, que las mejores obras del clasicismo. A mí, particularmente, me encanta toda la buena música, la que transmite. ………El chunta-chunta-chun no me mola mucho……..

Ahora, quisiera destacar a los más conocidos clásicos de la música “seria” que han dedicado su música a esta disciplina del cine.

En Inglaterra, podemos comenzar con Ralph Vaughan Williams, quien además de escribir el primer concierto clásico para Tuba, sobre 1948 aportó su producción, entre otras más,  a la película “Scott of the Antartic”, base de su 7ª Sinfonía “Antártica”. A continuación, Benjamin Britten, que escribió para películas entre los años 1935-1938 y del que se guarda el film (que se interpreta regularmente como obra de concierto) “Guía de orquesta para jóvenes”, para ilustrar las posibilidades de los instrumentos de la orquesta. El ya dicho Arthur Bliss, con la obra antes mencionada, y las películas ”Things to come” y “Men of Two Worlds”, y Malcom Arnold, del que entre sus película, destacan “Trapecio” y “El puente sobre el rio Kwai”, aunque hay que decir que la famosa marcha silbada, pertenece a un conocido autor de marchas inglesas, Kenneth Alford.

En Francia, además del mencionado Saint-Saëns, hay que destacar a Darius Milhaud ( su obra más conocida es “El buey en el tejado”) en la película  “The Beloved Vagabond”, de 1916; Eric Satie, componente junto a Milhaud del grupo de los Seis, compuso obras como “”Gimnopedia” o “Nocturnos” para piano, y la música del film “Entr’acte” de 1926, y Arthur Honegger, (del que en otro certamen, un servidor interpretó “Horacio Victorioso”), y que con los films “Napoleón”, “Pygmalion” o “Juana de Arco” alcanzó gran calidad.

En Rusia, Prokofiev, además de la mencionada “Alexander Nevsky” en 1933, también compuso para el film “El Teniente Kijé” en 1936, cuyas suites orquestales, se interpretan con asiduidad. Dmitri Shostakovich, es otro de los grandes que ofrecen su producción al cine. Junto a la mencionada arriba, compuso  para la trilogía “Máximo Gorki”, “Pirogov”, o “Hamlet” (esta última de las más logradas), que junto a otras más, ofrecen una perspectiva de su olfato para componer, pues sabía qué películas eran presentables y cuáles no; volcaba su mejor inspiración en las “buenas” y se mostraba simplón en las “flojas”. Ese olfato, fue “debidamente” cumplido en el resto de sus composiciones sinfónicas. Kabalevski e Ipolitov Ivanov, también escribieron para films rusos del cine mudo entre 1908 y 1914.

Estados Unidos, aporta unos compositores de calidad, como Aaron Copland, con sus conocidas obras “Billy the kid”, “Appalachian Spring” o “Salón México”, y la colaboración en films como “Our Town”, “The North Star”, o “La heredera” de William Wyler, por la que recibió un Oscar.

Otro grande es George Gerswhin. Sus obras sinfónicas “Un americano en París” y la famosa “Rapsody in blue” (que no quiere decir “en azul”, sino  una forma del jazz), para piano solista, han sido interpretadas innumerables veces, y visionadas por todo el mundo con los actores Gene Kelly y Leslie Caron, con sus acrobáticas danzas en la primera película.

Otro inolvidable es Leonard Bernstein, que junto a su música de “West Side Story”, tanto en sinfónico como en película, también nos dejó la música de la película “La Ley del Silencio” de Elia Kazan.

Y, obviamente, debemos incluir a los nuestros, España, comenzando con Antón García Abril, del que, además de la serie “Fortunata y Jacinta” (estos días en la 2), también tenemos más asumible, la serie “El hombre y  la Tierra”, con el inolvidable Félix Rodríguez de la Fuente, o  “Los santos inocentes” de Mario Camus.  Otro músico más es Luis de Pablo, que junto a su enorme producción musical, nos deja la música para, -entre otras-, “La caza” o “El jardín de las delicias” de Carlos Saura, o su excelente música para “El espíritu de la colmena” de Víctor Erice, y cerramos este apartado con Carmelo Bernaola, que en su colaboración con el director Pedro Olea, ha escrito para sus películas “Dias de viejo color”, “La casa sin fronteras”, “Tormento”  y la expresiva “Flor de Otoño”. Junto a García Abril, ha tenido la no-suerte, de que su música no ha sido acompañada a veces por la calidad del film.

Bien….pues profundizando más en el asunto, descubriríamos mucha más información sobre el tema. Obviamente, mi pequeño trabajo ha sido enfocado,  primero, hacia unos compositores más clásicos y próximos a mis conocimientos y, después, hacia otros compositores (como dice Christopher Palmer) …”que están en la vanguardia de los que pusieron la piedra fundamental para crear una grande y gloriosa tradición de la música cinematográfica en”…, a  continuación, dice América, pero que yo consideró extensivo  a todos los que han dirigido su trabajo a este oficio de “compositor” de cine. Italia, con Nino Rota y “El padrino” (también tiene un concierto para trombón),  Francia, con Maurice Jarré y “Lawrence de Arabia”, o el estadounidense John Williams con la saga de “Star Wars”, “Parque Jurásico” o “E.T.”, son la muestra de que esto sigue. Los dos primeros de corriente clásica, y el tercero, con unas grandes dotes de composición y arreglista orquestal, son la continuación, y por esos mundos, que en mi ignorancia desconozco, debe haber en ciernes o ya consagrados, un montón de músicos-compositores (por supuesto, dentro de casa también tenemos) ya con una gran formación académica en todos los estilos,  que harán nuestras delicias al visionar una buena película.

Gracias, y que ustedes lo disfruten

Fuentes.-

               -José L. Perez de Arteaga y Christopher Palmer-“Música de cine”-Grandes temas de la  

                Música, tomo II-Salvat,1991.

               -Percy A. Scholes-“Diccionario Oxford de la Música”, Edhasa-Hermes,Barcelona 1986

               -Juan Manén-“Diccionario de celebridades musicales”-Edit. R.Sopena-1973                       

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