La Cuina de Encarna: “Me engordo de felicidad cuando mis clientes me dicen que está buenísimo”

A Encarna siempre le gustó cocinar, ha trabajado en restaurantes de la Malvarrosa o en la lonja del pescado. Ahora regenta “la cocina de Encarna”, una tienda de comidas para llevar en Llíria. Una pasión que le viene de familia: “Mi madre le encantaba cocinar, lo heredé de ella. Nunca tuvo bar, pero tenía 13 hijos a los que alimentar, así que pasábamos muchas horas en la cocina” cuenta Encarna con una mezcla de humildad y simpatía con las que atrae a sus clientes.

Encarna lleva más de 18 años en Llíria “a mi me encanta este pueblo, desde que veníamos de niña. Además la familia de mi marido tiene raíces de aquí, así que hace años decimos venir a vivir la familia” comenta de sus orígenes. Hace más de dos años y medio, dieron un paso más y decidieron abrir una casa de comida para llevar, la Cocina de Encarna, en la plaza Mayor. “Fui mi hijo quien me insistió, su mujer dice que cocino de lujo y entre todos me lo montaron y aquí estoy encantada de cocinar” dice mientras prepara una bandeja para llevar de macarrones.

Cada día a las 7’30 entra a trabajar: limpiar, preparar los platos, las compras, las paellas, los pimientos o canelones “son de mis platos favoritos mis canelones y mis pimientos rellenos” dice con una sonrisa de niña “me los comería todos”. Un horario que empieza de buena mañana, pero que no se acaba nunca “siempre estoy pensando que guisaré, como mejorar una receta, o los platos vegetarianos, en los que me he introducido y me encanta. La mezcla de innovación y comida casera es la base de mis comidas. El otro día cociné un curry buenísimo. Y lo vegetariano me ha cautivado. También cocino por encargo lo que me pidan, me encanta cocinar” dice con pasión sobre su trabajo.

En estos dos años y medio, ha conseguido clientes fijos que le felicitan y vienen adrede a por sus sopas o arroces al horno, “viene mucho gente de fuera y de los chalets, también del pueblo, pero aquí son todas muy cocineras, ¡se guisa mucho en Llíria!. Algún día, viene alguien mayor, por 2’5 tienes el plato del día, no te vale la pena ni cocinar. Pero sobretodo muchos jóvenes y gente de chalets, los domingos es el día grande. Cuando vienen y me felicitan, me engordo y todo de lo que me llena” dice mientras sonríe orgullosa de sus platos en el mostrador.

Si Encarna aprendió todo de su madre, ahora es su hija Encarna quien está aprendiendo todo de ella, “mi hija trabaja conmigo, ha sacado la vena cocinera de la familia. Es una esponja aprende de todo, será la segunda Encarna” dice con humor mientras se abrazan en este pequeño comercio familiar que huele a paella recién hecha y a mucho amor en la cocina.

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