Manolo Vidagany: Valencia-Llíria

Es el título de  un pasodoble de Miguel Pascual Ferrer, trompeta que fue de la Banda Municipal, lliriano, y conocido como “El Pulo”, y cuyo título viene que ni pintado para este artículo. No sé qué idea tendría Miguel Pascual para adjudicarle ese título pero con él, quiero destacar la importantísima relación que ha tenido el nombre de “Valencia-Lliria” con la relación entre nuestros músicos y esa ciudad.

La Banda Municipal de Valencia fue creada en 1903, a instancias del Ayuntamiento de la Ciudad, tras una proposición –después del Certamen de 1901- que hizo el concejal y periodista Vicente Avalosal maestro Salvador Giner, (de él  son “Es chopá hasta la moma” o “Una nit d’Albades”) quien se “encargó” de toda la preparación que esto conllevaba -reglamento, ejercicios de ingreso, etc.- para disponer ésta, de una agrupación profesional que diera realce a sus actos y celebraciones, de la misma manera que otras ciudades que en aquella época disponían de ella –la de Barcelona es de 1886-.

A modo de introducción en el tema de Bandas, (el proceso siguiente se realizaría en todas las regiones de una manera similar, según sus tradiciones), ya en 1524, el Ayuntamiento de Valencia, ante la falta de músicos para la celebración de actos o festejos propios, ya creó una sección de “ministriles” (músicos asalariados) para ello, a los que les asignó un sueldo para disponer de sus servicios cuando fuera menester, disponiendo para ello de un reglamento propio con las normas y obligaciones del cargo. La Capilla de la Catedral de Valencia, hizo otro tanto en 1560, para asegurar sus servicios, añadiendo a sus cantores, cuatro ministriles que debían tocar  “chirimíes, sacabuig, flautes, cornetes, orlos e trompón”. Las Capillas Reales, principescas o religiosas siguieron estos pasos, y maestros como Haendel o Bach, destacaron como “Kapelmeister” (maestros de capilla) en sus cortes. En Valencia destacó la capilla del Duque de Calabria, Fernando de Aragón, del que es recordado su famoso cancionero, que disponía de los mejores músicos del momento por el mejor salario que les ofrecía, y también la del Duque de Segorbe y Cardona, Alonso de Aragón. En ellas, además de su porte religioso, se dedicaban a agasajar a sus invitados en fiestas y cenas, bailes o celebraciones. A esto, pudo seguirle las agrupaciones de músicos que se “alquilaban” para festejos populares o religiosos, (por ejemplo, charangas), y de aquí, a las bandas de la actualidad que están regidas por sociedades musicales, o profesionales, dependientes de una administración pública como es el caso de la de Valencia. Se puede observar que todas estas agrupaciones tenían un mismo cometido: realzar con sus actuaciones los festejos, actos o celebraciones de la administración a la que pertenecían, motivo principal de su creación.

Volviendo a “nuestra” banda, diremos que dio su primer concierto bajo la dirección de Santiago Lope (autor de marchas como “Gerona” o “Valencia” o el famoso pasodoble “Gallito”) y, como agrupación profesional, supuso una oportunidad excelente para un gran número de músicos que, al mismo tiempo que disfrutaban de su trabajo y vocación, se aseguraban un futuro en su vida profesional. Las cosas no han cambiado mucho en la actualidad. Las diferentes agrupaciones ya existentes entonces y, a lo largo de los años, las de nueva creación en todo el Estado, como Orquestas y Bandas Municipales, -por los años sesenta- o los puestos de enseñanza en Escuelas y Conservatorios, -un poco más tardíos- siempre han sido apetecidos por los músicos, pues les permitió –y les permite-  lanzarse a la interpretación, la enseñanza  o  la creación sin la losa del qué será el día de mañana.

A la Banda  Municipal, fue la primera agrupación a la que se “dirigieron” nuestros paisanos, ya que el ambiente y la cercanía les eran propicios. Trasladarse a unas oposiciones en aquella época, “fora de la terreta”, había que pensarlo mucho, sobre todo en lo económico, ya que los sueldos no daban para muchas alegrías. La oportunidad que aquí se dio, fue aprovechada por muchos músicos entre los que se encontraban ya los nuestros.

Así pues, y para dar comienzo a esta “entente” entre “Valencia-Lliria”, y ya, como músicos fundadores de la Banda Municipal, en la mencionada fecha de 1903, aparecen citados algunos músicos de Lliria, como José Mª Ferrer Albert, clarinete de la Música Nueva (sobre 1880) y después de la Unión Musical, quien después dejaría la Banda para dedicarse a su profesión de secretario de Juzgado. Aparece el nombre de José M. Ramírez Lozano, bombardino en la Unión Músical (1874), marcado como profesional en aquella época, así como alguno más marcado como tal,  aunque al no existir datos de ellos en la relación de profesionales, debemos suponer su pertenencia a la Banda. Pocos años después, y siguiendo poco más o menos las diferencias de edad, se incorporarían a ella –pues nació en 1898- José Mª Barrachina, (padre del franciscano José Miguel Barrachina), saxofón y también director de la Unión Musical, organista del Remedio y la Arciprestal de nuestra ciudad y director de la banda de Bugarra, donde era conocido (si no recuerdo mal) como “el maestro Royo”. También tiene –o tenía- una calle dedicada en la citada población. Nacido en 1904, aparece otro gran músico, Miguel Mª Falomir Sabater, (recuerdo que vivía en la c/ de la Purisima, frente al “Forn de Torobou”) que ingresó en la Banda Municipal en 1933, en 1943 se incorpora a la Orquesta de Valencia y en 1944 como Profesor de Trompa en el Conservatorio de Valencia. Director de la Primitiva y solista en la Orquesta de Barcelona y en el Liceo, por sus manos han pasado una de las mejores generaciones de trompistas, que han ocupado los mejores atriles y cátedras nacionales y extranjeros. En la misma fecha también nació el trompeta Miguel Pascual Ferrer, (el autor del pasodoble) conocido como “el Pulo”, formado en la Primitiva, director fundador de la banda de Museros, y director de bandas como Quart, Manises, Rafelbunyol, etc. Siempre será recordado por sus marchas de procesión, como “Piedad”, Adoración” o “Fervor”, pasodobles como “Valencia-Lliria”, y sus famosas polkas para trompeta “Marujita” o “Estrems”, dedicada a otro gran trompetista de la Banda Municipal, natural de Benisanó, (y “afincado” en la Primitiva) llamado Leopoldo Vidal Estrems y conocido como “Poldo”. Otro de los pioneros, nacido en 1907, fue Miguel Peñarrocha Blesa, clarinete formado en la Unión Musical, y conocido como “el Fullasco”. Subdirector de la Unión y director en la Puebla de Vallbona, que junto a su trabajo en la Banda,  mantuvo su afición al oficio de su juventud como carpintero (de lo que un servidor puede dar fe, pues mantuve con él esa relación de oficio en mi juventud en no pocas ocasiones). Otro gran músico y maestro, fue Vicente Martí Feltrer. Nacido en 1913 y formado en la Unión Musical, en 1934 ingresa en la Banda Municipal, y  al igual que Miguel Mª Falomir, es solicitado para ingresar en la Orquesta de Valencia, compaginando labores como Profesor de Oboe en el Conservatorio de Valencia. De sus clases, han salido numerosos instrumentistas, que han sido  solistas y profesores en las mejores orquestas y conservatorios nacionales.

En orden cronológico, -abreviaré para no hacerlo muy largo-, aparecen Amador Martinez Faubel “Amador” ,clarinete, (y director fundador de la Banda de Jubilados), Vicente Barona Verde “Vicentico el timbalero” o Paco Veses “Titou”, bombardino; nacidos entre 1920 y 1925, formados en la Primitiva. Y ya más adelante, allá por los sesenta, la  incorporación, “casi masiva”, de un buen número de paisanos, como fueron Manolo Enguídados  Miguel Aliaga por la Unión Musical, (José M. Micó, un poco más tarde) y por la Primitiva, Vicente Asensi “el Pulo”, Paco Alegre, Juan Cariñena, Francisco RamosRioja, Vicente Barona “el Figuero”, José Asensi, Vicente Merenciano y, después,  el largo, larguísimo etc. etc. etc. de componentes de la Banda Municipal, que aportó –y aporta- nuestra ciudad, hasta la fecha de hoy.

Otra creación  importante, fue la de la Orquesta Municipal de Valencia (ahora Orquesta de Valencia), la cual fue fundada en 1943, y dirigida por el maestro Joan Lamotte de Grignon, que al igual que la Banda, acogió desde el primer momento a nuestros músicos, como los mencionados Miguel María Falomir, trompa; Vicente Martí, oboe; o Vicente Giménez, nacido en 1903, violín, que ingresó en la Orquesta de Valencia el año de su fundación, procedente de la Orquesta Nacional de España de la que (también) fue fundador  y creador de la Agrupación Musical Edetana “Vicente Giménez”. Y ya allá, -otra vez- por los años sesenta,  se incorporaron  a ella Pepe Enguídanos, fagot; Miguel Gorrea, oboe; y Salvador Escrig, el “Gallo”, trompa; este, procedente de la Banda Municipal de Madrid y ya, posteriormente, desde Salvador Escrig hijo, cello; Salvador Novejarque, María Luisa Llopis, Mari Carmen Cotanda, Miguel Soriano, Enrique Artiga Rafa Villarejo, y como en la Banda, otro largo etc.  hasta nuestros días.

……..Músicos de nuestra ciudad, hay repartidos por toda, TODA, la geografía española; desde los primeros “atrevidos” a alejarse de la “terreta” hasta los actuales, favorecidos con los medios administrativos, técnicos y económicos (todo hay que decirlo) de que se dispone hoy en día, y que hacen la distancia más llevadera al posibilitar los contactos familiares con más frecuencia, pero hay una atracción, un “leitmotiv” general en todos ellos, como es (los gallegos lo llaman “morriña”) la posibilidad de volver otra vez al terruño. Indudablemente, las circunstancias personales de cada uno, hacen que este pensamiento se haga realidad o no, pero en algún momento de su vida, seguro que ha estado “rondando” por ahí.

Se puede decir, que la mayoría de componentes de las dos agrupaciones valencianas, -así como de los Conservatorios, y especialmente estos- han recorrido y pasado por las “variadas” agrupaciones musicales del estado, -bandas, orquestas y conservatorios- hasta llegar y recalar en las raíces natales. Desde un servidor que, pasando desde Palma de Mallorca, por Murcia y Almansa hasta llegar a Torrent; a la de compañeros que, desde A Coruña y Orense, pasando por Ciudad Real, otros desde el País Vasco, o desde Asturias por Segovia, o desde Andalucía, etc. etc. etc…..no queda un espacio en el mapa para trazar una línea  que no recaiga en la ciudad que les vio nacer.

Como he mencionado al principio, en la década de los 60, comenzó lo que podríamos llamar (…¡vaya, como el grupo musical!…) “la década prodigiosa”, en la que se crearon bandas municipales como  Palma de Mallorca, Zaragoza (esta de la Diputación), orquestas como Radio Televisión Española, Tenerife; se amplió la  red de Conservatorios estatales y, posteriormente, se han ido creando innumerables puestos de trabajo en la más variada oferta, que va desde la primera orquesta del Estado, hasta la escuela municipal del último pueblo, pasando por las Escuelas de primaria y los Institutos de Secundaria en sus plazas de Música. La evolución y oferta de puestos de trabajo en la música (……no me “suena” bien lo de trabajo…..algo de necesidad vocacional debe haber escondido por ahí), ha sido constante en el tiempo, pero Llíria, siempre debe estar agradecida, y sentirse afortunada, por haber contado en sus cercanías con dos instituciones, como las nombradas Banda Municipal y Orquesta de Valencia –y entonces, también un Conservatorio, situado en la Plaza de San Esteban-, que le permitió obtener de ellos: primero, estudios; posteriormente puestos de “trabajo” y, siempre, una formación académica y práctica, (es imprescindible incluir el gran papel de las escuelas de las bandas junto al Conservatorio. Inclinar la balanza a un lado u otro, lo dejo al libre albedrío), que permitió a sus músicos, desparramarse por toda la geografía del Estado y ser conocidos, tanto ellos como el nombre de nuestra ciudad.

Recientemente, ha habido un concierto de la Banda Municipal en nuestra ciudad, -en el Teatro de la Banda Primitiva- como homenaje a los músicos llirianos que actúan o han actuado en esta agrupación durante la existencia de ésta. A modo de sugerencia (siempre “quedaríamos” bien), no estaría mal invitar, de una manera sencilla y sin demasiadas campanillas, a representantes de estas agrupaciones, en un pequeño concierto o acto oficial, donde se les dispensara una pequeña muestra de agradecimiento, por la labor y oportunidades que han ofrecido y ofrecen a Lliria y a todo el pueblo valenciano.

No puedo finalizar este artículo, sin dedicar un agradecimiento especial a un buen amigo y compañero de profesión, como es Miguel Torres Castellano, pero no por la pertenencia a una de estas agrupaciones, sino por el gran trabajo de recopilación en su libro “Lliria, cuna de músicos”,(y excelentemente prologado el “fenómeno musical” de Lliria por Paco Rozalén), que con su inmensa cantidad de datos, fechas, nombres y clasificaciones en todas las categorías profesionales de la música, recoge las trayectorias de más de 400 músicos  profesionales, y un listado de más de 2000 nombres en total, nacidos o “realizados” en Lliria, que me han permitido realizar este pequeño artículo de homenaje a los músicos llirianos, y a Valencia en sus agrupaciones. La paciencia, esfuerzo, horas dedicadas y un gran orgullo por su pueblo, son merecedoras de la  frase que le dedicó otro grande de la música en Lliria, -como fue Miguel Alonso-, al presentarle el libro:…”Un libro como este ya estaba haciendo falta en Lliria”…. Gracias Miguel.

Fuentes

-Miguel Torres Castellano “Lliria, cuna de músicos”-Edit. Ajuntament de Lliria-2006

-Miguel Torres Castellano-Artículo Fiestas San Miguel 2013, “Réquiem por un amigo”.

-Bernardo Adam Ferrero “Las Bandas de Música en el Mundo”-Edit. Sol-1986

-“Historia de la Música de la Comunidad Valenciana”. Edit. Prensa Valenciana-1992

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