De Les Useres a Sant Joan Penyagolosa

DE LES USERES A SANT JOAN DE PENYAGOLOSA

Crónica de un viaje por la penitencia

Manolo Vidagany

Desde hace unos años asisto, junto a otros compañeros de Lliria, a una de las peregrinaciones más conocidas en nuestra Comunidad como es la de Les Useres a San Juan de Penyagolosa. En un principio, la atracción era la larga caminata de 60 y pico de kilómetros y el ambiente festivo, o religioso, que se vivía en ella junto a los amigos que caminábamos durante dos días. En estos años, he contemplado la salida matinal de los peregrinos en Les Useres, la entrada nocturna en el santuario de San Juan, y este año, la entrada de mediodía en el pueblo de Xodos  y que, por haber dedicado a ésta una atención..”extraordinaria”, me ha movido a dedicarle este artículo.

Religiosidad?..pueblo?..Fe?..misticismo?…Cualquier aspecto de los nombrados le viene que ni pintado a esta manifestación popular  y, para la mejor comprensión de estos términos, no está de más explicar, someramente, la aparición y contenidos de esta peregrinación, declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial en Abril de 2016, debido a la expansión de esta tradición popular y religiosa, y suficientemente conocida por muchos amigos de Lliria, que desde hace muchos años asisten a ella (cada uno con una motivación) como una especie de rito inapelable.

La opinión más generalizada es que, en el siglo XIV, pestes, calamidades y sequías, azotaban nuestro país, y al igual que muchas regiones de nuestra piel de toro, (por aquellas fechas, y por los mismos motivos, agua, San Vicente realizó su milagro en nuestra ciudad) el pueblo de Les Useres, decidió celebrar una peregrinación al santuario de  San Juan de Penyagolosa, cerca de Vistabella del Maestrat, (fijada el viernes y sábado últimos de Abril) para solicitar al santo “lluvia, salud y paz” para el pueblo. Para tal efecto, crearon una comitiva (supongo que en su principio sería igual a la actual y que figura en el Reglamento de peregrinos de Les Useres), que estaba formada por (aquí describo el orden de salida en la Iglesia de Sant Cristófol) tres portantes, con la cruz y dos cirios, flanqueando la cruz de San Juan; después “el guía”, solo; a continuación tres cantores de blanco, y a estos les siguen tres clavarios y un representante del Ayuntamiento, todos ellos con capa y sombrero negro y por último, los doce peregrinos, uno a uno, descalzos `por una alfombra de mata y flores (el guía y los doce peregrinos, representan a Dios y los doce apóstoles. El guía, es el único que puede hablar  con ellos y les dicta el comportamiento y actos durante toda la peregrinación.)

A la salida del pueblo, les esperan unos niños (y unos buenos 30 km. con un desnivel aproximado de 1700 m. ascendentes) que les entregan el calzado para el camino a cambio de pan. Aquí se les agregan el resto del séquito formado por “romeros”, sean creyentes o no, en dos grupos: o delante o detrás. Nunca junto a ellos. El séquito de los peregrinos lo forman “el dipositari”, “les cárregues”, formado por mulas y caballos con sus portadores, destinados a “acarrear” lo necesario del camino, como comida para todos (animales y personas), bebida, ajuar, etc., “los promesas”, gente que agradece o pide una gracia y, por último, el orden descrito en la salida de la Iglesia.

Las paradas de toda esta comitiva se hacen en la ermita fortificada de Sant Miquel de Torrocelles, pasan por Xodos y llegan a San Juan por la noche. Allí, en una celda, el guía les dirige los rezos y los cantos de la noche. A  las 7 de la mañana del sábado, se celebra una misa por las bestias, y a las 8 por los peregrinos. Después, (y solos), se produce el acto más representativo de la peregrinación: la “Cirimonia del perdó”, en donde el guía, como mentor de todos, les dirige las palabras apropiadas al acto y se piden mutuamente el perdón de todos para todos por las ofensas que hayan podido cometer. De lo que allí se hable, nada se debe saber fuera.

La vuelta (otros 30 km. más o menos) se produce en el mismo sentido, parando en Xodos, donde se celebra el acto religioso, y se sigue hasta Les Useres, adonde llegan por la noche, y siendo esperados por todo el pueblo con una gran expectación.

En la preparación de esta romería, participa todo el pueblo. Unos hacen pan, otros entregan vituallas, otros adornan calles (incluso pasos por las montañas), y cada uno se preocupa de que “su peregrino”, que puede ser el hijo, otro familiar o un vecino, esté lo mejor preparado posible para este acto.

Todo está reglamentado con meticulosidad: los participantes de la comitiva, con sus respectivos papeles y cometidos, actos, paradas para rezos y descansos, cánticos, horarios y comidas, etc., todo se sigue con rigor. A tal efecto, existe un reglamento del peregrino, fechado en  Febrero de 1972 donde se describe la labor de cada participante, e incluso de los animales, cocineros, ayudantes, etc., y donde dice..”la peregrinación es Penitencia, no solo por lo pesado del camino o comiendo de vigilia, sino por los ritos y penitencias, como no hablar con nadie, dejarse crecer la barba desde el momento en que son elegidos, y sentirse peregrino desde el momento de vestir la “Vesta” hasta que se la quiten una vez terminado”….  Como dato curioso, y ante la dificultad de encontrar clavarios en su día….”El ayuntamiento se compromete a perpetuidad a cargar con todos sus gastos para su celebración anual”..(Artº 1 del Reglamento)  

Hoy día, afortunadamente, no es así, y toda la gente del pueblo, espera algún año, ser agraciado en una elección.

He creído necesaria esta pequeña exposición para que se vea el respeto y orden en esta celebración. Todo está absolutamente controlado y su cumplimiento riguroso en los momentos clave, como las salidas y entradas en las Iglesias, los cánticos y los rezos,  te induce a observar el rito con silencio y atención. Como he dicho antes, he tenido ocasión de contemplar varias veces las salidas y entradas en los lugares del recorrido, y ahora, después de la “teoría”,…….pues viene la “práctica”. A las 8 de la mañana del viernes, la Iglesia de salida, está repleta y las calles revientan de gente para contemplar ésta. Suenan las campanas, y de repente, se hace un silencio inmenso (no se oyen ni perros ni gatos) y desfila toda la comitiva en un silencio impresionante. Solo el toque de una campana anuncia el paso del peregrino. Me considero observador de los semblantes, y las caras expresivas de los penitentes, (y también de muchos asistentes) reflejan de alguna manera varios de los sentimientos arriba expresados. Madres y padres, abuelas o abuelos, críos pequeños, etc., todos contemplan con respeto (y me imagino a los más  pequeños con una mezcla de curiosidad y expectación) esta comitiva, en donde para mí, además del ambiente que se respira, lo más imponente es el silencio y respeto imperante cuando pasa el peregrino.

Hasta San Juan, los cantos, rezos, horarios de comida, descansos y hasta algún cigarrillo, están absolutamente controlados y dirigidos por el “Guía”, a quien todos deben respeto y subordinación.

La llegada a Sant Miquel de Torrocelles se produce de la misma manera. Un gentío impresionante espera la comitiva, y la entrada en esta se produce con el mismo silencio y respeto.

Llegando ya  a San Juan, y en el orden descrito (tienen que entrar de noche), se producen los saluda y cánticos, recibidos por el cura párroco, y donde cada peregrino, ofrece sus respetos, arrodillándose y besando la tierra´. El silencio se hace presente acompañado por el toque de la campana, y la oscuridad de la noche, solo alumbrados por los faroles que les acompañan, aumenta más esas sensaciones que pueda expresar cada uno. Las diferentes salidas a lo largo de la noche, por turno, que hacen los peregrinos para rezar, son seguidas con silencio por quienes pernoctan en el claustro del santuario.

A la mañana siguiente, después de las pertinentes misas y la “Cirimonia del perdó”, en la bajada, entran en la iglesia de Xodos, y este año, por “culpa” de mi buen amigo Manolito Conxes, he podido observar detenidamente esta entrada. Manolito, como “cocot” que es, se metió dentro de la iglesia, y yo, en cuclillas, apoyado entre la pared y  la mochila, y sombrero puesto (a las tres de la tarde caía un buen sol) me coloqué en la plazoleta, junto al arco de entrada, y pude contemplar todo el proceso de saludas y cánticos idénticos a los de San Juan, pero aquí si pude observar bien los semblantes de todos; era de día y estaba pegado a los peregrinos. Verlos entrar, (aquí, los portadores de la cruz y cirios eran niños del lugar, muy puestos en su cometido), descalzos, con signos de cansancio en sus rostros o apoyar los pies en la mejor posición para descansarlos, oír los cantos del O VERE DEUS entonados por hombretones, a los que la emoción les hacía temblar la barbilla y con la vista fija y puesta en la cruz, la multitud (puedo asegurar que no cabía un alma) absorta en el desarrollo de la ceremonia y aguantando en completo silencio, padres con niños pequeños, haciéndoles observar con atención y callados,…bueno, pues te deja pensando en que…Fe?..Esperanza?..aún queda de todo eso??. Manolito, dentro de la iglesia, me contó que había visto a una madre ofrecer no sé qué a su hijo peregrino, y que le “acudió” alguna lagrimita, así que, creo que aún nos queda un algo de….(cada uno que lo interprete a su manera) por ahí dentro.

Hay un excelente libro de Alvar Monferrer i Monfort, titulado “Viajes rituales en Valencia y Cataluña: Rogativas y peregrinaciones”  en el que al referirse a la peregrinación de Les Useres, hace una descripción de lo que significan los ritos penitenciarios, y en concreto a este, en el que describe todo el proceso que se vive desde su elección, preparación y obligaciones, y que te ayuda a comprender como el hombre necesita de “esa” ayuda,  en los momentos en que para él, esa Fe, esa esperanza de salir con bien de los problemas que le rodean, son la “única” tabla de salvación.

Hay una bonita descripción de la esperanza en “Diccionario de los sentimientos” de José A. Marina, atribuida a Ramón J. Domínguez (1811-1848, político español, y además revolucionario y progresista, junto a autor de un Diccionario de la Lengua Española) y resalto dos fragmentos de la misma….”Solaz de los mortales afligidos, engañoso pero dulce en sueño, único alimento que en las tormentas grandes de la vida puede hacer tolerable la existencia”….”Es el primer y último bien del hombre; es al mismo tiempo una ilusión que haciendo correr sus mejores años en pos de una sombra o un fantasma de dicha, ni aun en su vejez lo abandona ni aun se extingue en su tumba, que allí renace pura y verdadera, limpia y expurgada de aspiraciones terrenales, cuando tiene por objeto a Dios cuya infinita misericordia le fomenta”….   

El salmo O VERE DEUS, que en la Comunidad se canta en muchas romerías, y especialmente por la zona de Castellón, como en Culla y Catí, es el que se canta en Les Useres. Como todos los salmos, sus letras son de alabanza o agradecimiento, o invocan la protección ante el mal o la concesión de una gracia,  como en el caso que nos ocupa. La letra de este es la siguiente….”O Vere Deus, Trinus et unus, exaudis preces populi huius, Dona nobis salutem et pácem et gratiam (pluviam) de caelis…….”, a la que se le añadía el nombre del santo al que se hacía la petición. Salud, paz y gracia del cielo (lluvia) era la petición del pueblo.

Con el contenido del libro de Alvar Monferrer (del que he leído la parte correspondiente), la descripción de la esperanza de Ramón J. Domínguez y la letra del salmo y su petición, no es difícil comprender las reacciones del espíritu de la persona en caso de necesidad extrema. Creo que el hombre necesita una ayuda extra o encontrar un sentido a muchos de sus asuntos terrenales. El desánimo, la falta de perspectivas,  “catástrofes”” particulares o generales, entre otras más, constituyen nuestro caballo de batalla en la vida, El recurso de la Fe, la ayuda o la esperanza, tanto si tenemos un Dios como otro, está en nosotros mismos. No lo perdamos.

En cuanto al salmo O VERE DEUS, he encontrado un manuscrito, descargado del Archivo de la Biblioteca Nacional de España, en el que aparece el himno, fechado a principios del XIX (1801 aprox.), escrito para tres voces, Alto,Tenor y Bajo, con acompañamiento para contrabajo. No aparece autor y el acompañamiento tan poco usual como es un contrabajo, induce a pensar si el canto original (no la letra) era este o ha habido cambios en su escritura. La letra varía en la parte central solo en la parte del favor pedido y el santo al que va dirigida la petición. Para los interesados, existe una buena versión por vídeo en Internet por “Chantres et cantadors y Freddy Eichelberger al órgano en Toulouse (hay que poner primero el nombre del salmo), en la que el “Mayor” o cantante principal hace los mismos gestos de orden y la mano en el oído para controlar mejor la afinación y la dicción de los versos, tal como hace en Useres el cantante mayor.

 Y ya para acabar, me gustaría dedicar este artículo a todos en general y, especialmente, a todos los amigos “llirians”, que año tras año, nos vemos en Les Useres y en todo su recorrido (este año éramos sobre un treintena almorzando en Sant Miquel de Torrocelles, y el año pasado más de cincuenta) y en Xodos, a la hora de comer otros tantos.  Compartir bocatas, aguas, “cremaets” y también ayudas cuando es necesario, (…!Ay! la Lloma Bernat i Marinet..), forma parte de nuestra afición a esta formidable peregrinación. Que lo sagrado no nos quite lo lúdico.

Gracias por leer.

FUENTES.-

-Internet.- Diversas páginas autorizadas de divulgación sobre la Peregrinación.

-Internet.- Archivos de la Biblioteca Nacional de España, sección “Coros mixtos”

-Internet.-Alvar Monferrer i Monfort “Viajes y rituales por Valencia y Cataluña: Rogativas y peregrinaciones.

-José A. Marina-M-López Penas “Diccionario de los sentimientos”-Anagrama-1999

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