Manolo Vidagany: Conciertos populares… atípicos

CONCIERTOS POPULARES…..ATÍPICOS

Es tradicional que en las fiesta populares de pueblos y ciudades se celebren toda clase de actos, y, entre ellos, destacan los conciertos musicales, actos estos, que en los pueblos de esta Comunidad se dan por doquier por el gran número de agrupaciones que existen en cada uno de ellos. Nuestra ciudad no es ajena a este fenómeno, y más, teniendo en cuenta el número y calidad de las diferentes agrupaciones musicales que posee.

En la programación de las pasadas fiestas de S. Miguel, han habido conciertos de las dos bandas, de las dos rondallas, la banda de jubilados, el grupo de percusión Kontakte, con una conmemoración de los trabajos de Hércules, una colaboración del grupo de rock Barón Rojo con la Unión Musical,… pero creo que se han olvidado de citar en el programa de fiestas unos conciertos diarios que se producen en la zona del Pla del Arc, y que me dejan atónito y estupefacto por su contenido y desarrollo.

Durante mi vida profesional “he tenido” que asistir a numerosos conciertos, tanto como interprete o como oyente, pero nunca había tenido en cuenta este tipo de concierto. Bueno, miento un poco,…. este año me he atrevido a opinar sobre ellos, que por salirse de todas mis normas “autoimpuestas”, me atrevo (uno de mis objetivos era no hacer críticas de conciertos o actividades relacionadas) a  calificar como….. conciertos atípicos.

El desarrollo de estos se produce en dos escenarios distintos. El primero, está situado en el Pla del Arc, frente al Instituto de FP., y  abarca desde el lateral del Pabellón del Básquet hasta laterales de la Policía Municipal. El escenario es grandioso, pero reúne pocas cualidades sonoras: excesivamente llano y sin obra o paneles que recojan las ondas,  la sonoridad de los participantes y la calidad de las interpretaciones se pierde en el aire y, sin dejar de ser molesto, no se aprecian las diferentes melodías; más bien parecen una especie de batiburrillo sin conexión alguna. Además, los grupos participantes podríamos situarlos entre los de segunda sección,….o algunos de  primera, (como el Certamen), donde el volumen sonoro se queda un poco corto, aunque bastante molesto, para un escenario de esas dimensiones. Su uniformidad es muy curiosa. Algunos van vestidos de tenderetes de comida, otros de artículos de regalo, otros de atracciones para el más variado público, sobre todo infantil. Casi produce más sonido el público asistente que los grupos y su repertorio, a pesar de  ser bastante variado, no luce lo suficiente para un evento de estas características. Se nota a faltar la mano de un buen director para concretar líneas melódicas, volumen sonoro y duración, ya que unas actuaciones que duran entre seis y ocho horas, pueden ocasionar molestias, tanto a público como a ejecutantes, aunque estos, al interpretar con instrumentos eléctricos no acusan la fatiga del soplo, tensión de dedos y manos para ejecutar o cansancio de la musculatura labial. Como mucho, la de las cuerdas vocales o alguna irritación auditiva.

El otro escenario, (podemos decir que no está tan remozado como el escenario anterior; incluso algo abandonado….) está situado en la vieja era de la Cooperativa, al lado del Trinquete Municipal. Aquí, el escenario cambia. A modo de anfiteatro, aunque de líneas rectas, aparecen tres volúmenes en forma de escalera: el primero, la pared del antiguo campo de futbol, el segundo, la línea de casas que conforman los patios de esa pared, y el tercero, las fincas de la calle paralela a la era, con una altura suficiente para recoger esos volúmenes y, como el  anfiteatro, envolverlos y crear un espacio sonoro para las bandas –estas de sección especial- con una sonoridad más potente y abigarrada. Por su configuración, se producen reverberaciones y sonoridades indeseadas y nada controladas. Sería deseable otro escenario para un evento de esta índole.

Su vestimenta no difiere mucho con las anteriores: una va vestida de coches de choque, otra de barca oscilante, hay dos vestidas de una especie de pulpo, otras de nubes, toros, etc. Su actuación se nota que es de sección especial: comienza con unas máquinas que la gente golpea a puñetazos y que emite sonidos de acuerdo a  la fuerza del golpe. Los pulpos, “soplan” aire (no sabía que los pulpos soplaban aire; como mucho tinta para despistar a sus perseguidores) con el objetivo de calentar sus tentáculos; los efectos especiales (campanas, motores, luces destellantes que invaden todos los espacios abiertos) empiezan a desarrollarse, y los más variados repertorios comienzan a sonar durante horas sin control, hasta llegar a un nivel de exaltación y paroxismo, comparable a las celebraciones “superexageradas” por haber conseguido un campeonato mundial de algo, con todas las medallas habidas y por haber, o que toque el Gordo de la Lotería con todas las series, aunque hay que decir que estas celebraciones suelen durar un par de días –con un “porrón” de años entre premio o campeonato- y los conciertos un par de semanas. Estos sí, todos los años tocan. Hay momentos en que los músicos parece que se exceden en su cometido con tal de no perder la atención del oyente que, en algún momento, parece “perder interés”. Como en el otro escenario, (y si cabe, más) se nota la falta de  una batuta enérgica para controlar esas masas sonoras, ya que los excesos en la interpretación, junto a una excesiva duración de las obras, volumen o repertorio -es muy repetitivo y cansa al oyente- producen los mismos efectos que en el escenario anterior y lo superan (aquí puede influir la forma y disposición del escenario) en todos los aspectos. Como en los refranes,….“lo breve y bueno doblemente bueno”…, pues en este caso podríamos invertir la frase. Por salvar algo, podría citar “cierta calidad” (mejor aparato instrumental), pero debo condenar los excesos, tanto sonoros como duración del concierto.

Mi butaca está situada a un metro…..digo bien??….si…., a un metro del escenario, y por  tanto, no creo errar en la descripción de estos, así que, me creo autorizado, con..…”Tutta forza”…., término musical que significa “con toda la fuerza”, y que en este caso, “refuerza” (que valgan todas las redundancias) mi “opinión-crítica-musical” sobre los mismos. Es conveniente aclarar, en esta “opinión-critica-musical”, que  “concierto”, además de su significación musical, también se aplica al buen orden y disposición de actos, acuerdos o cosas.

…….Este artículo……, encaja perfectamente con el nombre de “…de tot un poc…amb música”, en esta zona de “La Veu Oberta”. Allá por los 60, apareció por esos mundos la llamada “canción protesta”, con los conocidos Bob Dilan (hoy Premio Nobel) o Joan Báez por EE.UU, Violeta Parra o Victor Jara, chilenos ambos, George Brassens o Jacques Brel, por Francia y Bélgica o los hispanos Raimon o Paco Ibañez, todos ellos referentes en aquella época. Muchos más músicos, se apuntaron a esta nueva corriente, sobre todo en Sudamérica y en nuestro país. Esa canción protesta, reflejaba, -y de alguna forma, denunciaba en sus letras, y a veces en sus acciones-, las situaciones sociales y políticas de los países propios de cada autor (también se les llamaba, y siguen llamándose, “canta-autores”), especialmente en los países de habla hispana.  Desde entonces, y a través de ese movimiento, numerosos autores, con diferentes niveles de éxito, han proliferado en todos los países para, por medio de sus letras y su música, (y desde luego, la situación personal de cada uno, las circunstancias del país o incluso la situación a nivel mundial), seguir expresando su disconformidad con las circunstancias o desarrollos que se apartan de la igualdad y el respeto. Aprovechando pues ese .…“de todo un poco”…, me he permitido apuntarme a esta “crítica- protesta” (que no sé si es lo mismo que “protesta- crítica”), para dar mi opinión en este asunto y, al igual que ese movimiento “arrastró” multitudes a una nueva música, aparecen nuevas actitudes al respecto .

La celebración de las fiestas proviene de los antiguos ritos y culturas paganas y bárbaras, donde se celebraban, desde  la salida del sol o la luna, un eclipse, recogida de las cosechas o victorias sobre el enemigo, hasta las actuales como ganar un campeonato de lo que sea, premios de cualquier índole,  celebrar unas fiestas de …..(cualquier motivo es suficiente para ello), o patronales como es el caso. En nuestra ciudad, motivos no nos faltan.

Como cultura, las fiestas forman parte de la vida de los pueblos, en donde se reflejan sus costumbres y tradiciones más relevantes para disfrute y solaz de todos sus habitantes y visitantes, pero por favor,….quedémonos con la cultura y su disfrute para solazarnos y apartemos los excesos. Una buena planificación y cumplimiento riguroso de las normas, como –por ejemplo, en este caso-, control de horarios de comienzo-fin, nivel de decibelios en ciertas franjas horarias (“woofers” o “subwoofers” hacen temblar los cristales y no es nada agradable) puede solucionarlo. La adopción de estas medidas, subsanarían en gran parte estas molestias y todos podríamos disfrutar de las fiestas que para eso están. Y si, además, mejoramos los escenarios……

Otras barriadas también se ven afectadas en algún momento del año por la celebración de otros eventos (de los cuales no andamos faltos) en las mismas circunstancias, como fallas, toros, musas, patronos, vírgenes, etc. Ofrecer  pequeñas soluciones como la expuesta, o las que se considere oportunas para tales efectos, mejoraría el desarrollo de estas en su totalidad, y todos verían atendidas sus necesidades. El respeto de unas, no debe romper el respeto de otras.

Un amigo  me citó una frase (no sé de dónde la sacaría) en que a nuestra edad todo está bien. Cometer delitos, desde luego que no, pero en cuanto a consejos, si acertamos, es debido a la experiencia de la edad, y si fallamos, pues por viejos chocheamos, así que me he permitido esta pequeña excepción en mis objetivos. Sé que toda crítica recibe su réplica o varapalo. Consciente de ello, si causo molestias a alguien por esta opinión le ofrezco mis  disculpas. En mi descargo, solo puedo decir que….igual……”me he hecho mayor”.

P.D. No sé los contenidos de las ordenanzas municipales en cuanto a fiestas y celebraciones, si existen normas concretas sobre ello o si hay algún proyecto próximo al respecto, aunque sí creo (aquí, a nivel de todo el planeta) que deben imperar ciertos valores, como el respeto de todos para todos y el sentido común. Una acción acertada en este sentido, redundaría en beneficios comunes, tanto a vecinos como asistentes. Cualquier solución que contemple estas premisas, perfecta.

Gracias por leer.    

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