Manolo Vidagany: Llíria, Ciutat de la Música?

LA CIUDAD DE LA MÚSICA

Dese hace ya bastantes año, entre el M.I. Ayuntamiento y un grupo de personas  que impulsaron la idea, -al parecer, de una manera informal, sin “oficialidad” alguna- se acordó añadir al nombre de la ciudad, el calificativo de “Ciudad de la Música”, para homenajear y reconocer el esfuerzo de toda la “familia” musical de la ciudad, y que Lliria sea reconocida en todos los ámbitos, como ”cuna y productora” de músicos en todos los estamentos de la música: desde los simples aficionados en todos los niveles, y pasando por interpretes profesionales en Bandas civiles y militares, Orquestas de renombre en todo el territorio, profesores en Escuelas,  Conservatorios, compositores y directores reconocidos.

En varias ocasiones me he preguntado, por qué Lliria ostenta  este sobrenombre y que la hace diferente de otras ciudades para que sea así, siendo que, muchas localidades de nuestra Comunidad y, por supuesto, de otros lares, han tenido los mismos inicios  o los mismos antecedentes para acreditarse este galardón. El primer punto, (no se si el más acertado), es que nuestro Ayuntamiento, y las gentes que impulsaron la idea, se adelantaron  a  cualquiera y otros, que pudieran haber tenido esta misma iniciativa.

Buscando una explicación a este hecho diferenciador, o un “segundo punto”,  me he decidido a rebuscar  en  unos  libros excelentes (entre los que se encuentran unos paisanos nuestros), para intentar “dar” con una posible solución al asunto.

Todas las fuentes sobre música, nos indican que esta “apareció” junto al hombre primitivo, por medio de sus expresiones guturales ante cualquier fenómeno que le fascinara, saltos rítmicos, golpes con diversos materiales, que poco a poco fue adoptado por ellos como una expresión más o menos ordenada de sus usos, costumbres o ritos, aunque en el fondo, nada se puede decir como cierto, hasta que aparecieron las primeras representaciones gráficas de estos hechos en las primeras civilizaciones del Antiguo Oriente, como China y la India (aprox. 3.000 años a.C, donde ya se usaba un sistema primitivo basado en armónicos naturales –China- o los cantos Vedas indios, en el XV a.C.), Egipto o Grecia, junto a los pueblos del Asia Menor (Hª.M.C.V.),  en los que ya se pueden apreciar los instrumentos y sus diferentes  usos.

De otra parte, los primeros pobladores de Lliria o Edeta, se supone que venían de una rama procedente de Asia (aproximadamente la zona de Armenia), pasando por el Mar Negro, los valles del Danubio, Italia, y entrando en la Península por el Pirineo, o de otra procedente del norte de África (pueblos bereberes), cuando España (posiblemente en el cuaternario) aún estaba unida a este continente. En la voz ÍBEROS del Diccionario Enciclopédico Labor, dice que son unas tribus procedentes del Sahara, lo que parece aseverar esta segunda opinión….y con influencias griegas y fenicias. Si le añadimos que “a la invasión romana, la península ya había sufrido las dominaciones de fenicios, griegos y cartagineses” (L.Martí), las influencias recibidas por nuestros antepasados fueron extensísimas.

Para nuestro caso, nos interesa compararnos con otras regiones o pueblos de nuestro entorno, y para ello, podemos comenzar en la época íbera (sobre 500 años a.C), con los conocidísimos vasos ibéricos de Lliria (los cuales no necesitan explicación), citados en todas las fuentes como referente en la cerámica con pinturas de danzantes y músicos. Bien, pues desde Aragón hasta Murcia, zona de expansión de los íberos, en la que se incluye la Edetania, (de la que Lliria, Edeta en aquellos tiempos, fue su capital), existen numerosos abrigos o cuevas con pinturas y cerámicas  parecidos a los nuestros, como en la Cueva Saltadora o  en la Cueva del Pajarejo en la Sierra de Albarracín en Teruel, o en el abrigo de los Grajos en Cieza (Murcia), en donde se aprecian grupos de hombres con armas que podrían estar bailando, y grupos de mujeres moviendo los brazos como si danzaran. Esto ocurría sobre unos 1500 años a.C. en lo que se podría definir como cultura pre-ibérica. Otro exponente importante de la época es el yacimiento de la Serreta, entre Alcoy y Cocentaina, del que se guarda “una figura de una diosa, acompañada de una mujer y un niño tocando una flauta doble” (Hª.M.C.V). Otro dato de la época nos llega de Osuna (Sevilla), donde se encontró un relieve con un músico guerrero íbero tocando la tuba, una especie de trompeta romana. Y de bastante más lejos,  Jutlandia, nos llega “una vasija de plata (hoy en el Museo Nacional de Copenhague) grabada con tres Carnix celtas, especie de trompeta con el pabellón terminado en una cabeza de animal, de aproximadamente siglo I a.C.” (Adam Ferrero). Esa terminación también aparece en instrumentos egipcios y romanos, con lo cual, parece que el movimiento de personas y culturas en aquellos tiempos, se recorrió todo el mundo conocido. (Nosotros éramos íberos y celtas). Así pues, “no estábamos solos” en aquella época.

Del mundo romano, nos llega poca información al no disponer de los grabados cerámicos de los íberos, y parece ser que lo íbero se adaptó poco a poco a las características romanas. En Lliria, aparecieron pocos restos de instrumentos. Algún trozo de tibia o caramillo (especie de flauta de hueso), un platillo de bronce, que por sus medidas parece ser un crótalo (especie de platillo pequeño que se sujeta a los dedos con una pequeña tira de cuero) y alguna campanilla del mismo material encontrados en la zona de Pla del Arc. La actividad musical  se supone ligada sobre todo a cultos religiosos o actividades lúdicas, actividades que necesitaban acompañamiento musical (Alonso). En otras zonas de nuestra Comunidad,  en  la zona interior que comprende desde la Albufera hasta el Vinalopó y desde  el corredor de Montesa hasta la costa de Cullera, permaneció más lo “ibérico” que lo romano, posiblemente por su ubicación en interior de montañas y pueblos pequeños y mantener más sus costumbres.

De la época gótica y musulmana no nos llega ningún dato relevante en Lliria; solamente unos nombres de vates mahometanos, como Aben-Zahir, Aben-Anabiga, entre otros, a los que se les supone también “tañedores de rabel o laúd con los que acompañar sus dulces y melodiosas tonadas en zambras y recitaciones moriscas” (Alonso).  Valencia contaba con dos poetas, Abenjáric y Abenzeid, y Xátiva con Abenmoahad, y estos poemas eran cantados como tonadas populares. Otro autor de Xátiva, Abumeruán Avenzoar, se estableció en Bagdad donde se hizo célebre por sus “moaxahas” (forma poético musical de la lírica árabe y del repertorio andalusí, cuya última estrofa se denomina “jarcha”, término más conocido por nosotros)).  Xátiva ocupó un lugar principal como centro musical, y sus músicos y juglares eran requeridos con asiduidad, incluso en Capillas Reales, “como Abdalá Xativí en la de Sancho IV de Castilla o la de Halezigua, tañedor de rabel en la de Pedro IV”. (Hª.M.C.V). Aquí, “nos ganan” de carrerilla.

De la influencia musulmana, debemos destacar el aporte de instrumentos de cuerda de la familia de las guitarras y laudes,  diferentes percusiones como el pandero y la aportación de las dulzainas o “xirimias”.

En orden cronológico, nos topamos con el Canto Llano o Gregoriano, el canto de la Iglesia y los oficios de la liturgia por excelencia, y que según el excelente trabajo del Rvdo. Miguel Alonso, debió establecerse en Lliria en 1260, aproximadamente cuando se inauguró lo que hoy es Iglesia de la Sangre, siendo Vicario el conocido como “Cura Roca”, alumno de la Universidad de Bolonia, donde estudió el trívium y el cuadrivium. El cuadrivio incluía el estudio de la música. Fue Deán de Valencia, Obispo de Huesca y consejero del Rey D. Jaime.

Desde esta fecha, hasta mitad del siglo XX, (aunque a primeros del XIX ya “sonaban” las bandas) la actividad musical se circunscribe especialmente al mundo del Clero, con la celebración de los Oficios, canto de Vísperas, Maitines, celebraciones de misas, votivas, de réquiem, etc. cantados por el coro, y que estaba constituido por cargos como Domero, Evangelistero, Capiscol, Epistolero, que prácticamente estaban desempeñados por religiosos, -amén de algún seglar-, pues, en teoría, eran los únicos que tenían la posibilidad de estudiar música.

El último Capiscol (maestro de canto y máxima autoridad en el coro) fue Juan de Dios Martínez, alias “el Bastero” (hasta 1945) y suplido tras su muerte por los Rvdos. Miguel Alonso (1952-1960) y José Nácher (1960-1965), donde en la práctica, (pues en teoría había finalizado con la muerte de Juan de Dios) acabó esta etapa.

No he encontrado referencias al respecto en otras fuentes, que pongan de relieve ciudades o pueblos concretos  en nuestra Comunidad en esta faceta, pero tras la promulgación de la Lex Romana en 1.071 por Gregorio VII (abolió el canto mozárabe por considerar que no se ajustaba a los cánones de la iglesia y recopiló o “puso orden” a los cantos sagrados), se extendió por España comenzando por Aragón. Se supone que en nuestra Comunidad, la  mayoría de ciudades o pueblos importantes, también dispondrían de su propio coro y cargos para desempeñar los oficios religiosos y litúrgicos propios.

La música popular, nos ofrece otro tanto. En los siglos XIII y XIV, aunque ya contando con trovadores y juglares, casi siempre va ligada a la celebración de las fiestas religiosas de la época, como Navidad, Pascua, etc., o celebraciones por los patronos de cada parroquia.  En el XV aparece un canto popular, el “Salve Regina”, autorizado a cantar, por Martín el Humano a “les dones en clausura de aquell Hermitori de Sant Miquel”, y el de los “Gaudes” compuesto por el papa Calixto III cuando era Alfonso de Borja. A principios del XVI, aparecen dos danzas populares, como son “Ball de les quatre parts del mon” y “Danza dels oficis de Lliria,” de la cual dice…”Este baile  que data en Liria del siglo XVI, era similar a la renombrada danza de los Oficios de Morella y Segovia”..(Alonso, fuente D. Uriel.), con lo cual, podemos deducir que el resto de lugares, disponían o celebraban sus fiestas de la misma manera con danzas y canciones populares, (al igual que el canto de  los “Gozos”, cantos de alabanza a Jesús, la Virgen o los santos tan famosos en Lliria, desde que aparecieron en el XVII), y que cada pueblo cantaría a sus patronos. De trovadores y juglares, nos dicen que Xátiva –otra vez- “poseía unos juglares moros que eran requeridos para actuar en presencia de los reyes de Aragón,  como Juan I (1389) o Fernando I (1413) y cita como centro de actividades juglarescas a ciudades como Valencia, Castellón, Alzira, Xátiva, Gandía, Mislata, etc.”,  (Hª.M.C.V.), entre otras, con lo cual, este desarrollo, se produce en toda la Comunidad.

La capilla de música, se inició en Lliria junto al órgano en 1480, y estaba formada principalmente por los religiosos del Clero, y en donde el organista ejercía casi siempre como Maestro de Capilla, junto al grupo de cantores o Coro, y el refuerzo, cuando el acto solemne lo requería, de intérpretes de viento contratados, como cornetas o sacabuches, venidos desde sitios como Valencia o Castellón. En este caso solían ser seglares, y las funciones de esta se ceñían a las celebraciones litúrgicas del Oficio,  e incluso, por 1700, hasta entierros y procesiones por las que eran solicitados y contratados.

Se cita a Pedro de Pastrana, Maestro de Capilla del Duque de Calabria y Felipe II, como posible músico de Lliria (Alonso, fuente Adam Ferrero) , y en Hª.M.C.V., se cita a Pastrana con los mismos datos, pero sin citar su natalicio. Adam Ferrero, en su artículo sobre Pastrana dice ”..su obra se conserva en varios archivos españoles, entre los que, curiosamente, no figura ninguno en nuestra Comunidad”…, lo que puede inducir a dudas, pues el nombre Pastrana según Dicc. Labor, pertenece a una ciudad de Guadalajara y a un título nobiliario concedido por Felipe II a su consejero Ruiz de Silva. Es bastante curioso que, como liriano, o valenciano, su obra no aparezca en ningún archivo, como nos dice Adam Ferrero,  y en “Perfiles, Siluetas….” de José Durán, (Apellidos de Liria, pag. 253) no aparece el apellido Pastrana como nativo ni en la relación de antigüedad de apellidos en Lliria.  Hª.M.C.V también cita Capillas como las de Valencia, Segorbe, Orihuela, -estas, por ser catedrales disponían de más efectivos- y dice que en el resto de diócesis importantes, -entre las que se encontraría la nuestra-, no se ha hecho un estudio de sus componentes, con lo cual, se deduce que muchas más ciudades y pueblos disponían de capilla de música.

Podríamos añadir, que la función de Capillas de Música y Coros, se solaparían a menudo en lo referente al ámbito religioso, no así en las Capillas Reales o de Corte, en que su función era más……. “palaciega”.

Llegados ya al mundo de las Bandas, -nuestro último apartado de comparación-, tenemos como avance, bandas más antiguas en formación que las nuestras, como la de Enguera, que se supone fundada a fines del XVIII, y la Unión Musical de Aldaya o la de Benaguacil, fundadas en 1800 (S. Seguí – Hª.M.C.V.), y la Primitiva, fue fundada en 1819. La historia de nuestras bandas es suficientemente conocida para entrar en detalles, pero de todos es sabido que otras ciudades, como Buñol, Cullera, por citar las más importantes, como el resto de sociedades de la Comunidad, poseen una historia particular, que contiene los mismos anhelos, trabajos y esfuerzos, -claro está, según sus posibilidades-,   que las nuestras. . Bien,….pues ante todo lo que hemos reseñado hasta el momento,…..que podemos decir del porqué del título de ciudad de la música??.

Un pequeño repaso a lo expuesto nos dice que en la época íbera descollamos sobre todos por los restos de cerámica en que aparecen nuestras costumbres. En otras zonas, los hallazgos han sido menores, pero también podría ser que hayan sufrido más expolio y destrucción  que los nuestros. El yacimiento de La Serreta de Alcoy, fue arrasado totalmente en el siglo IV de nuestra era, y posiblemente, otros habrán sufrido un destino parecido. Hay que decir que en las excavaciones de  nuestra zona, como Monrabana, Castellet de Bernabé, etc. aparecen bastantes restos, pero no tan decorados ni con motivos musicales.

En las siguientes épocas, se puede apreciar que, dentro de nuestra “categoría”, vamos parejos a otras zonas. Incluso otras ciudades, como Játiva por ejemplo, nos superan en las épocas moriscas y trovadorescas.  De Capillas de Música y Coros, se disponía en la mayoría de diócesis, y al ser de ámbito religioso, principalmente,  el traslado de un mosén de una diócesis a otra, no era infrecuente, por lo que un buen organista o maestro de capilla, estaba hoy aquí y mañana allá. Y del resto, -el mundo de las bandas-, nos dice Adam Ferrero “….es en Valencia donde existe un movimiento más arraigado. Cada pueblo, grande o pequeño tiene su agrupación y no falta quien tiene dos…” “….las Orquestas, Bandas y Conservatorios, se nutren -en un porcentaje muy elevado- del vivero constante de estas Bandas que se superan día a día—“  “·—Por todo esto, las Bandas de Música ocupan en la sociedad un lugar importante, tan interesante como conveniente, tan eficaz como formativo. Ellas son, a su vez, piedra angular en la cultura musical de un pueblo”….

Visto así, Alonso, cita una “crisis y resurgimiento” allá por 1850  y que yo creo que podría ser la posible “explicación” en la busca de este  segundo punto: posiblemente, serían las primeras bandas en que la rivalidad hizo sus efectos. El constante “pique” y el afán de sus componentes (al igual que sus adeptos)  a lo largo de los años, por superar a la otra,  hizo que el nivel de sus músicos y su dedicación a  la música, con la creación de sus escuelas, teatros, grupos de zarzuela, coros, etc.,  destacara con gran diferencia sobre otros pueblos. Esto las hizo unas adelantadas a su tiempo (especialmente la década de los 60), y lograr el reconocimiento en todos los niveles sobre las demás y antes que todas. Este fenómeno, lo podemos observar posteriormente en otras ciudades como Cullera o Buñol que, siguiendo en  importancia, han seguido nuestra trayectoria. Las dos, tienen dos bandas excelentes y las dos son buenas rivales.

Las diferentes agrupaciones que se formaron después, como las Rondallas, Banda de jubilados, son una “continuación” de aquellos efectos.

Así pues, sin quitar un ápice de los logros de nuestros músicos, desde los fundadores y hasta los actuales, -a los cuales, les deseo una larga y exitosa trayectoria-,  es fácil que la respuesta sea un conjunto del primer punto ya expuesto (la iniciativa de nuestro Ayuntamiento y personas que lo impulsaron) y la rivalidad, con unas buenas dosis de trabajo, esfuerzo y dedicación por destacar sobre el otro (los cimientos),  y que ha desembocado en lo que hoy es conocido por todos en el mundo de la música (la obra final). El tanto por cien correspondiente a cada parte, lo dejo al libre albedrío del lector.

Como añadido, tampoco estamos solos con este título: si se “ojea” Internet, hay varias ciudades, tanto en casa como fuera de ella, (no podemos compararnos con  Viena, Paris o Praga por ejemplo) que se atribuyen esta denominación, bien a su ciudad o por las actividades programadas al efecto (algunas excelentes), y una (Villafranca de los Barros, de la “Tierra de Barros”, en Badajoz) hasta con Decreto Oficial y todo, 144/2002 de 22 de Octubre de la Junta de Extremadura, firmado por Rodríguez Ibarra.

Para finalizar, no sé si he escrito un artículo, o me he preguntado y contestado yo mismo. Obviamente, mis observaciones se han referido al ámbito musical de una manera  específica  y  no al resto de actividades culturales, por lo que no creo que aporten nada nuevo a lo ya archisabido, pero si alguien lo encuentra interesante, perfecto

Gracias por leer.

P.D. Debo expresar mi más sincera admiración a la memoria de unos colosos de la investigación como son: Luis Martí Ferrando, el Rvdo. Miguel Alonso y el doctor José Durán.  Su valiosa y extensa información  es imprescindible en cualquier biblioteca que se precie. Yo no hubiera podido hacer este trabajo.

Fuentes:

-Varios autores “Historia de la Música en la Comunidad Valenciana” Edit. Prensa Valenciana-1992

-Miguel Alonso Tomás “Historia de la Música en Lliria”. Edit. M.I. Ajuntament de Lliria-1991

-B. Adam Ferrero “las Bandas de Música en el Mundo” .Ediciones Sol, S.A-1986

-Luis Martí Ferrando “Historia de la M.I. Ciudad de Liria” –Edit. Sociedad Cultural Siglo XXI-1986

 

-“Diccionario Enciclopédico Labor”. Edit. Labor, tomos 3 y 4-1966

-“Instrumentos Musicales”. Edit. Parramón-1983

-José Durán Martínez “Perfiles, Siluetas y Glosas de mi tierra” M.I.Ajuntament de Lliria-1995

-Internet “Aula de Música”

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