Ricardo Torres: Negita!

Negita!

Hola Odracir,

“Todavía resonaba el eco lejano del trinar en griego de pájaros multicolores,

Cuando el cálido canturreo de una voz cercana hizo que el niño dormilón se despertase.

Me atrajo la voz conocida de esa sirena querida, abandoné la seguridad placentera de mi cama, el frío del suelo de granito hizo que tuviese un escalofrío, como se caminase sobre un sepulcro.

Busqué en el laberinto de puertas abiertas y cerradas, y la encontré allí, frente a su espejo. Reflejo etéreo hecho de vapor de agua, luz y duermevela…

Me apoyé en el marco de la puerta. El sonido callado del agua de la fuente le marcaba el compás. Se había soltado el pelo ralo y canoso hacía tiempo, lavado y perfumado de lavanda y romero caía sobre sus hombros.  Trenzando un moño bajo en su nuca y muy muy apretado en las sienes. Trabajo infinito de Penélope vespertina.

Su reflejo me miró. Últimos retoques, coquetería innata…y fue entonces, cuando el niño

intuyó algo, que luego, mucho más tarde, el hombre comprendió.

No hay mayor enigma que el que guarda una mujer tras los surcos de su rostro.

Y el niño dormilón solo tuvo una opción, rendirse…”

A mi abuela.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here