Platero y los gitanos

Platero y yo(Ricardo Torres)

Hola Odracir,

“Los chiquillos gitanos, aceitosos y peludos, fuera de los harapos verdes, rojos y amarillos, las tensas barrigas tostadas, corren detrás de nosotros (…)” Así es como aparecemos por primera vez en el “El Loco” VII, la obra de Juan Ramón Jiménez Platero y yo. Sin intensión de ser exhaustivo y tratar de hacer un análisis pormenorizado, me ha parecido interesante hacer una lectura desde mi mirada –siempre personal a todos los niveles- ahora que se están cumpliendo cien años de su publicación completa el 13 de enero de 1917.

He contado, Odracir, unas nueve menciones en total. Seis de manera expresa, en las cuales incluyo textos como “Los húngaros” y “Los gitanos”, y otras tres de manera tácita o más subyacente haciendo mención a algunas características: oscuras barritas, titiritera, o canturreo gitano. De lo cual se despende que la imagen y mundo gitano forma parte consustancial de la imagen del Andaluz Universal y que si el modernismo de Rubén Darío busca princesas exóticas, ruinas romanas y otras resonancias evocadoras, en Platero los gitanos se liberan de lo exótico, lo extraño y lo bohémio.

Las historias y trasuntos que nos propuso son sencillos, claros, directos. La preocupación y consciencia artística, moral y social de Juan Ramón Jiménez, hace que su mirada sea más sincera, y más humilde hacia el mundo. En textos como “Sarito” LXXIV, deja latente la problemática que existía sobre la condición de los negros – o descendientes de los mismos- en Huelva en esa época.

Por eso, la lectura que yo hago –una de ellas- cuando leo en “Los gitanos” CX “Ya recuerdas los tenduchos astrosos de los gitanos, con sus hogueras, sus mujeres vistosas, y sus burros moribundos, mordisqueando la muerte, en derredor”. Lo que veo no es una mala imagen de los gitanos sino imagen certera de tiempos pasados y el largo camino recorrido. Denuncia social y retrato de una época de la historia de Andalucía y España que vivían en la miseria y la subsistencia las almas que la habitaban.

Otra razón más para leer esta Elegía Andaluza trasunto de un pedazo singular y universal del devenir del tiempo y anhelo de los pueblos. Y también del mío.

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