Manolo Vidagany: El Mar

MARES, RIOS Y AGUAS

  Ahora que estamos en plena canícula, cada uno, y según sus posibilidades, se “coloca” en  una playa de cualquiera de los países más afrodisiacos tomando un baño, con su sombrilla y refresco correspondiente, un paseo en yate o motora acompañados o solos, tal como vemos en la tele o el cine, un crucero de lujo en esas inmensas naves para los más pudientes por el Caribe, por el Nilo, por los grandes ríos europeos, las inmensas playas, arenas finas, etc…etc…etc….en fin, para que seguir…el mar -o la mar- y los ríos, siempre ejercen una cierta influencia sobre nuestro espíritu, y nos empujan (mientras no sea al fondo), a disfrutar de ellos o admirarlos por su grandeza y a veces por su fuerza.

   Algo de esto ocurrió a varios compositores que reflejaron en sus obras la admiración que sentían por estos elementos acuáticos.

   Podemos comenzar con Ricardo Wagner, que escribió su ópera “El Holandés Errante en la que, con el fondo de la típica historia de amor, aparece y desaparece el “buque fantasma” (vamos, como  “La Perla Negra” en Piratas del Caribe), y entre tormentas (según parece, vivió una verdadera), relata la historia entre Senta, la protagonista femenina y el Holandés, el condenado a vagar por el mar hasta que encuentre a la mujer amada que le salve de la maldición. La trama del amor está siempre presente, y pone de manifiesto el cansancio vital por salir de la maldición, y el valor y abnegación de Senta por salvar a su amado.

    Otro compositor que utilizó el mar, fue Nicolás Rimski Korsakov. Escribió la fantástica suite de “Scherezade”, basada en los cuentos de “Las mil y una noche”, en la que aparece entre otros números,el barco de Simbad” o “El naufragio contra la roca coronada, nombres que el propio autor puso a la serie de números que componían esta suite. Es bien sabido que Scherezade, debía contar un cuento cada noche -y dejar inacabado otro- para salvar su cabeza del sultán Schahriar, “aficionado” a cortar cuellos por una infidelidad de su mujer.

    Claude Debussy compuso lo que él denominó “bocetos sinfónicos”, “La mer”, el mar, basada en impresiones propias (viejos recuerdos) de su contemplación del mar en sus luces y fuerza. Fue escrita en 1903 y no al lado del mar, sino en Bichain, en la Borgoña francesa. Sus números son, “del alba al mediodía en la mar”, “juegos de olas” y “diálogos entre el viento y el mar”. Tuvo una acogida dispar en su estreno, y fue el director Pierre Boulez quien supo ver lo que transmitía Debussy.

     No debemos olvidarnos de nuestro paisano Bernardo Adam Ferrero, compositor de “Homenaje a  Sorolla, obra interpretada por numerosas bandas de música. En uno de sus cuadros sinfónicos, el titulado “Pescadoras valencianas”, rinde homenaje a este gran pintor, genio de las luces de nuestro mar Mediterráneo.

    De agua, aunque dulce …(o por lo menos debe ser, ya que su estreno se produjo en el Támesis londinense para un paseo real en barcazas), figura “Water Music”  (música acuática) escrita por George Frederic Haendel. La composición de esta obra parece ser que tuvo algo de “conveniencia”. Haendel, firmó contrato con el Elector de Hannover para su capilla de música, pero en él, impuso una “especie de franquicia” que le permitía viajar durante un periodo de doce meses antes de hacer efectivo el contrato. Durante ese tiempo, viajó a Londres y tuvo tal éxito, que se instaló allí definitivamente en 1712, abandonando al Elector. A los pocos años (…y por eso de las familias y parentescos reales..), el Elector de Hannover fue coronado Rey de Inglaterra como Jorge I, y ahí es donde ese …”parece ser”… toma efecto (un poco “pelota”, aunque se le tenía como un hábil político), para congraciarse con su antiguo Elector, dejándonos esa  joya.

    En su obra “Mi Patria”, el checo Bedrich Smetana, (y ya sordo, por cierto), nos retrata en uno de sus poemas, el rio Moldava (“El Moldava”, nombre que recibe el poema), que atraviesa la región de Bohemia durante 150 km., y que describe, desde su nacimiento tranquilo en Bucovina (Rumania)  hasta su desembocadura en el rio Elba, pasando por la ciudadela de “Vysehrad” (otro de los poemas de “Mi patria”) donde en el mismo, también “suena” el rio.

   Qué decir del rio “mas” conocido por antonomasia: el gran “Danubio” (en este caso, “azul”) compuesto por Johann Strauss, el gran compositor de valses y polcas, siendo uno de los más oídos, bailados, y “obligados” (Concierto de Año Nuevo en Viena).   

   Maurice Ravel, nacido en el  puerto marítimo de Cibouré, escribió una bella obra para piano titulada “Juegos de agua”, con una gran expresividad para el piano solista, y que “parece” ambientada en los jardines de Versalles, según una cita tomada al cantor de los estanques, Henrí de Regnier: …“Dios fluvial que ríe con el agua que se desliza por su cuerpo”…¡Dios mío!, que frase más sugerente….

 Más moderno esEl ciclo de los ríos”, de los holandeses A. Malando y Kees Vlak, también interpretada por muchas bandas en nuestra Comunidad, y haciendo mención a los ríos amazónicos Rio Negro, Chubut y Orinoco,  muy descriptivo en cuanto al origen y ambiente que rodea a los citados ríos.

  Si seguimos buscando, seguro que aparece más “material” de este género. Si tocamos fuentes, el gran Ottorino Respighi, escribió el poema sinfónico “Fuentes de Roma” y expone las más famosas de dicha cuidad como la de Tritón, la  Fontana de Trevi o la Fontana de la Villa Medici, y si seguimos con el tema, seguro que se haría bastante más y más largo.

   Mientras voy escribiendo, el agobio ambiental va aumentando, hace muuucha calor…..y entre tantas aguas, ríos y mares,…un servidor, no sabe nadar así que, me voy a buscar una buena terraza y refrescar con unas buenas cervezas. Que tengan ustedes un buen verano.

  Gracias por leer.

Fuentes: “Los grandes compositores”-Edit. Salvat-1989

   

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