Del nyo Pascuala al Mesias de Haendel

472170992Manolo Vidagany

MÚSICA Y TIEMPO DE NAVIDAD

La Navidad, precedida y preparada por el Adviento, (junto a la “Corona de Adviento”, con sus cuatro velas, los cuatro domingos anteriores a la Navidad), es una época que siempre ha tenido el significado (la Natividad de Jesús)  de celebración y reunión entre familiares, amigos y personas más allegadas, y, a  los ausentes, se les felicitaba o recordaba, con una llamada de teléfono o una carta. Se asistía a misas, conciertos o representaciones sacras, y se cantaban los consabidos villancicos por mayores y “pequeñitos”. Corríamos por las calles detrás de unos cencerros hechos de latas viejas, y cantábamos algún villancico (“Nyo Pascuala, nyo Pascuala……”) por las calles y casas vecinas por si caía algún “pastisset” (o algún coscorrón, según te portaras). Hoy, aunque el fondo es eI mismo, las formas han cambiado y se felicita apretando un botón, (de una manera “virtual”, eso sí) y encima se entera medio mundo. El coscorrón te lo das tú mismo si miras el botón y no por dónde vas.

Bueno, las épocas cambian, y debemos “apechugar” con la que nos ha tocado en suerte, pero las “Músicas”, NO han cambiado. Igual decepciono a alguien por publicar este artículo, no como imaginamos la música en Navidad, pero……., además de los consabidos y típicos villancicos y canciones navideñas tan populares, es la época en que las grandes obras clásicas de los grandes maestros, como las Misas, Oratorios o Cantatas, propias para la celebración, están con nosotros, año tras año. Estos tres géneros, han tenido un origen y evolución, en el tiempo y forma, que intentaré exponer lo más corto y claro que pueda.

El oficio de la MISA, o celebración de la Eucaristía en la Iglesia católica, ejerció una gran influencia para el desarrollo de la música por la importancia que tienen los fieles en la participación musical, bien en la forma coral o como voz “solista”. La misa puede presentar una de estas tres formas: a) “Misa Solemne”, oficiada por el sacerdote, y ayudado por un diácono, un subdiácono con otros auxiliares, junto con un coro. La música consiste en cinco pasajes de canto llano (el “propio de la misa”) y otros cinco pasajes extensos (el “ordinario o común de la misa”) siendo estos últimos musicados para coro de una manera más o menos trabajada. b) “Misa cantada”, prácticamente igual a la anterior pero sin diácono ni subdiácono y, c) “Misa privada o “lecta”, es decir, leída o rezada, oficiada por un sacerdote y un ayudante, aunque el coro canta en ciertos pasajes del oficio.

camerata

En las partes musicales de la Misa Solemne, el “propio de la misa”,  varía según la época del año, -y aún del día: Introito, Gradual, Ofertorio y Comunión,- y permanece casi siempre con su canto llano tradicional. El “ordinario” es invariable en cualquier época del año litúrgico. Los cinco pasajes compuestos para coro o coro y solistas, y que constituyen lo que un músico entiende como “Misa” son: a) Kyrie, b) Gloria in excelsis Deo,  c) Credo, d) Sanctus -con el Benedictus incluido y, e) Agnus Dei. El luteranismo, tendió a subdividir los textos  de la misa, haciéndola más extensa, (Bach y después Haydn y Mozart), donde se alababa y ensalzaba la gloria de Cristo, pero Pio X, en 1903, prohibió esta práctica luterana para diferenciarla de la religiosa. Junto a la mejora de la armonía y la aportación del acompañamiento instrumental del siglo XVII, la misa fue considerada una de las grandes oportunidades para los grandes compositores capaces de expresar con su música la sublimidad que sus palabras requieren. También se suelen citar por el nombre: hay Misa Brevis, Misa votiva, Misa de angelis, etc. El “Réquiem alemán” (o misa de difuntos) de Brahms, no está considerado como misa, sino como oratorio.

El otro gran género, es el ORATORIO, (tal vez el más conocido sea “El Mesías” de Haendel), palabra de difícil definición, según países y épocas, pero que hoy se emplea como una composición musical de gran extensión sobre un libreto religioso, (generalmente, pasajes bíblicos sobre el Antiguo y Nuevo Testamento), escrito para coro, orquesta y solistas vocales, y para interpretar en iglesia o concierto, pero sin escenografía, trajes o acción, (o sea, no en un escenario o teatro), aunque entre los siglos XVII y XVIII sí que contaba a veces con estas partes, en las cuales se asemejaba a la ópera, (los dos nacieron en Italia, con pocos meses entre una y otro), pero diferenciándose en el tema: el Oratorio, de carácter religioso, y la Ópera, de género libre.

En 1556, San Felipe Neri comenzó en Roma a oficiar servicios religiosos para atraer la atención de los jóvenes, tomando elementos de las obras teatrales sagradas e intercalando pláticas en los entreactos. Para este menester, no usó una iglesia parroquial, sino un oratorio, (un lugar destinado a la oración), fundando después la Congregación del Oratorio (oratorianos), de la cual fue su superior. La Iglesia de Santa María in Vallicella, en Roma, se convirtió en la central de su Orden, así que lo que hoy conocemos como oratorio, nació en la iglesia antes mencionada, (en 1.600), unos meses antes de aparecer la primera ópera. Florencia en la ópera y Roma, cuna del oratorio, consiguieron  crear un método directo para unir la expresión vocal dramática con la música.

Antecedentes del Oratorio, y por qué no, de la  ópera (ambos se asemejaban en la forma, aunque no tanto en el tema), pudieron ser los MISTERIOS y los MILAGROS, ya que en muchas de sus partes se utilizaba el canto como en estos. Ya desde antiguo, la Iglesia cristiana tenía la costumbre de enseñar los relatos del Antiguo Testamento y la vida de Cristo, mediante representaciones teatrales que se daban en las iglesias e interpretadas por lo sacerdotes. La palabra “misterio”, se aplica a las que representan pasajes de las Escrituras, y “milagros”, a las que representan hechos de la vida de los santos, por lo tanto, “podríamos encontrarnos también”, con los antecedentes de las representaciones navideñas del Belén, tan conocido por nosotros, o los famosos “Miracles” de San Vicent, representados en Valencia. Ambos entran en las características que los definen. Desde el siglo IV ya se registran representaciones religiosas de misterios y milagros en Inglaterra. En la ciudad de Chester, en 1264 se representaban piezas, en “teatros” montados en carros que se trasladaban por las calles (“podrían” ser los “altares” de hoy, aunque en los altares solo intervienen niños)),  y en cuanto al Belén, ya en el siglo XIII, San Francisco de Asís, (a quien se considera patrón de los belenistas) pidió permiso al papa Honorio III para representar un Belén con “figuras vivas”, es decir, con personas y animales, hecho que se produjo por primera vez en 1223 en la aldea de Greccio en Italia.

El último gran grupo, es la CANTATA, (o “Cantada”), de la que podemos decir que es una composición sagrada o profana, escrita para solos, coro y acompañamiento orquestal, de estilo parecido a una ópera (sin escena), o un oratorio de corta extensión. Hizo su aparición en el siglo XVII, en lo que podría llamarse como “pequeña ópera de concierto”. Una cantata profana se denominaba “cantata da cámera” (cámara), y si era religiosa, se le llamaba “cantata da chiesa” (de iglesia). Estos términos de “cámera” o de “chiesa” también se aplicaban a la Sonata, (“sonada” o “tocada”), que era lo contrario de Cantata. La cantata de cámara derivo a la más operística “scena”, con la adición de “recitativos y arias”, -propios de las primeras óperas- a mediados del XVIII, y la cantata de iglesia, tuvo sus mejores representantes en el protestantismo alemán: Schütz, Buxtehude y Bach. El “coral” es parte importante de estas cantatas, y el famoso “Oratorio de Navidad” de Bach, es en realidad una serie de cantatas, para cantar por separado en los seis días principales entre Navidad y Reyes (los tres primeros días de Navidad, Circuncisión, domingo después de Circuncisión y Epifanía).

basilica-san-pedro-interior  Como  pequeña reflexión, podemos observar la gran influencia que ha tenido la Iglesia (….me abstengo de entrar en otros temas) en el desarrollo y evolución de estos géneros, y porque no, en la música en general: en cada corte, cada rey o cada arzobispo a lo largo de la historia,  ha tenido su Maestro de Cámara o de Capilla, para realzar los momentos más oportunos para ellos, en todos los aspectos generales de sus  vidas: bodas, coronaciones, misas para cualquier motivo, representaciones, celebraciones de triunfo o religiosas, etc. Cada compositor o músico, aprovechó las circunstancias que tenía a su favor (sobre todo,  su gran genio, porque de las “otras”….., iban escasos), y nos dejaron estas páginas maestras que permanecerán imborrables por mucho tiempo.

…..Bueno, a grandes rasgos, esta es la música que se va a oír en los grandes teatros, catedrales o salas de conciertos de todo el mundo en estas fechas. Todos los grandes compositores nos han dejado su huella. No está al alcance de todos en estas fechas (por lo menos para mí), asistir a una representación en el Covent Garden de Londres o a una misa en la Basílica de San Pedro pero,  podemos deleitarnos escuchando cualquier misa de las cuatro que se celebran el día de Navidad, con su famosa de “el Gallo””(con Beethoven y Bach, por ejemplo), oír el grandioso Aleluya  de “El Mesías” de Haendel, y para los que les guste el café, tomarnos uno, acompañados por la “Cantata del café” de Johan Sebastian Bach.

Es apasionante la Historia, y en este caso…”de la Música”…..así que, con el ánimo de no cansarles más, -y no cansarme yo-, les deseo unas buenas “audiciones” y que disfruten de las fiestas de acuerdo con sus gustos y posibilidades. Ahí estamos todos.

Feliz Navidad, gracias y hasta otra.

Fuentes:   -Percy A. Scholes-“Diccionario Oxford de la Música”, vol.2 , Edhasa-Hermes, 1984

-“Los grandes compositores”, vol.1, equipo redacción, Salvat

-fuentes Internet Wikipedia.

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